28 de marzo de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Seis pecados y un ecommerce

La creación de un ecommerce de calidad es más compleja de lo que parece. No tener en cuenta una serie de factores suele conducir al fracaso, debido al comportamiento de los clientes online.

El primer pecado que se comete es poner en marcha el comercio electrónico sin conocer cómo se comporta el sector en el que queremos hacer negocios en internet, pensando que las flores, los libros, la carne, los regalos o la decoración, por citar algunos ejemplos, siguen los mismos patrones en el mundo terrenal que en el virtual, cuando en realidad no es así y en casi todas las ocasiones los hábitos de compra de los consumidores son muy diferentes. El mismo medio ya otorga una configuración diferente, pero además de la pantalla existen más derivadas.

Esto conduce al segundo pecado que es la falta de investigación para conocer nuestro nicho de mercado. Por regla general esta importante etapa, muy tediosa, lenta y dónde no se ven resultados a corto plazo, casi ninguna pequeña o mediana empresa la realiza. En realidad estamos hablando de un estudio de mercado y de confeccionar un plan de viabilidad y marketing digital, pero cuanto más fácil es el acceso a los datos gracias a internet y menor coste supone realizar este estudio menos pymes lo realizan.

El tercer pecado, que a mi juicio es Capital, es pensar que aquello que a mí me gusta y por lo que monto un ecommerce,  o lo que tengo en mi tienda de toda la vida, ahora le va a gustar a todo el mundo en la red. Este pensamiento conduce al infierno, metidos en pecados es donde se acaba. Para los no creyentes pondré en fracaso. Pensar que lo que a mí me gusta o mi hobby puede ser un negocio rentable sin hacer un estudio previo es arriesgado. Seguramente pasará una de estas dos cosas o ambas: varias webs ya lo harán mejor, más bonito y barato de lo que usted pensaba, y además el coste de la tienda online es más alto del esperado. De los cándidos que piensan es su idea es original y única solo me cabe decir que Dios se apiade de ellos, ya que estamos entre pecadores y lamentos.

Dentro de este tercer pecado, sección segunda, están las tiendas físicas que apuestan por vender en la red aquello que han comercializado toda su vida, por ejemplo jamón serrano, y se encuentran con la dura realidad: una competencia brutal, una dificultad enorme para posicionar las páginas en Google, y que son otras empresas las que venden más jamón y de peor calidad seguramente, pero son las que venden más. Y aquí estamos hablando de vender, no en un foro de calidad alimentaria ni del sexo de los Ángeles.

Al hilo de lo anterior llegamos al cuarto pecado. Los empresarios hacen las webs pensado en lo que les gusta a ellos, en la experiencia del entorno local de toda la vida aquellos que tienen tradición comercial. Los que empiezan desde cero en este mundo del ecommerce pensado que sus productos y su idea de negocio es la mejor y los clientes van a acudir como hordas de vikingos a saquear la web. Al poco tiempo sucede que la realidad es otra, que no se vende apenas porque no se conecta por el público objetivo de esta tienda online, por ejemplo, ya que no se investigó. (Véase primer pecado)

Qué pasa en este punto. Pues que el comerciante propone sin criterio y el cliente dispone como le da la gana, siento este el quinto pecado. A la hora de hacer una tienda hay que saber qué es lo que buscan los clientes con respecto de ese sector, qué palabras clave ponen en Google y tratar de acomodar el comercio electrónico a ellas dentro de las normas que el propio buscador facilita. Esto se conoce como técnicas de SEO y tienen cierta complejidad, no les voy a engañar, pero no se puede ir contracorriente e informarse o asesorarse es fácil.

Para entenderlo mejor vamos con un ejemplo. ¿Saben de dónde provine el 25% del tráfico que lleva turismo a los hoteles de la Comunidad Canaria? De palabras relacionadas con sexo, prostitución, alcohol, borrachera, juerga y similares. Eso es lo que pone 1 de cada 4 personas cuando inicia una búsqueda que termina en un hotel en Canarias (usted y yo ya sabemos que no, es esa gente rara de internet). Eso no quiere decir que los hoteles tengan que cambiar su palabras clave, aunque el que quiera lo puede hacer. Ejemplifica cómo los clientes buscan un producto. La suerte es que Google te lo dice gracias a varias herramientas. ¿Cómo buscarán los internautas jamón serrano? Se lo dejo a ustedes.

Las herramientas de Google me conducen al sexto pecado que también considero capital. Nunca podré entender porque no se usan las herramientas que este gigante de internet facilita gratuitamente para medir todo lo que pasa en un ecommerce o en cualquier web. De todas las cuestiones que por falta de tiempo se dejan de hacer la medición nunca debería de ser una de ellas. En tiempo real nos ofrece datos de lo que está pasando en nuestra tienda y nos permite tomar decisiones de forma rápida para cambiar aquello que está mal, sin embargo pocas tiendas online lo tienen configurado y las que lo tienen lo suelen hacer mal.

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