26 de mayo de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Dejar de creer

Real Madrid vs Atlético: Ganar vs Creer.

Real Madrid vs Atlético: Ganar vs Creer.

Perder ahora es bonito, la continuación de la historia de siempre: chico guapo, fuerte, rico y prepotente se lleva a chica mona, mientras yo me quedo en casa con mis valores y mi dignidad.

Creer es bonito. Creer nos mantiene vivos muchas veces. Esa creencia, valga la larga redundancia ya, de que podemos con todo, de que no existen imposibles, de que el ser humano siempre se reinventa en los momentos más difíciles, de que las crisis dan lugar a oportunidades, es precioso, genial. La mayoría de las sociedades, de hecho, se han construido en base a creencias. Es sumamente sencillo: solo hace falta un líder y algo en lo que creer. Y a correr detrás de él. El Atleti tiene a Simeone y esa creencia sin fin de que pueden alcanzar la gloria. Y es bonito.

El Atleti vive en una eterna adolescencia, disfrutando cada momento como si fuera el primero, ilusionándose por todo. 



Os juro que no estoy siendo sarcástico. Es bonito porque el Atleti vive en una eterna adolescencia, disfrutando cada momento como si fuera el primero, ilusionándose por todo. Siendo feliz cuando liga pero no rindiéndose cuando le dan calabazas. El único problema del Atleti es que el Real Madrid es el capitán del equipo de fútbol americano y al final la Champions siempre se va con él.

El Atleti es ese niño poco dotado pero voluntarioso, con una gran actitud pero no tan buena aptitud, que tiene que estudiar muchísimo para aprobar cada examen, que nunca termina de llamar la atención de los profesores, al que siempre eligen en un buen puesto para jugar el partido del recreo, pero le ponen de defensa. Por contra, el Madrid es el niño guapo y listo por genética, apenas necesita esfuerzo para sacar dieces, tiene el reconocimiento de compañeros y profesores, y simplemente peca un poco de chulo.

Después de años en los que parecía lo contrario, el Madrid sigue siendo el Madrid y el Atleti sigue siendo el Atleti. Dos filosofías de vida: Ganar contra creer



En 2017, después de años en los que parecía lo contrario, el Madrid sigue siendo el Madrid y el Atleti sigue siendo el Atleti. Son dos filosofías de vida: ciencia contra fe. Ganar contra creer. El Madrid es fiel a su historia: gana y vuelve a ganar. Y el Atleti a la suya: creer que puede ganar pero al final el que gana es el de enfrente. Creo que el Atleti, si quiere ser de verdad un grande de Europa, tiene que dejar de creer y empezar a ganar. Se romperá la magia, ya nada volverá a ser como antes y ya no se conformarán con simplemente estar. Querrán estar y ganar. Y estar y perder será un fracaso. Es un riesgo que han de correr.

A veces pienso que Simeone pierde estos partidos a propósito a sabiendas de que si finalmente el Atlético de Madrid levanta la orejona se acabará el cuento de hadas, se explotará la burbuja del creer. Porque perder ahora, sin haber ganado nunca, es bonito, es la continuación de la historia de siempre: el chico guapo, fuerte, rico y prepotente se lleva a la chica mona, mientras yo me quedo en mi casa con mis valores, mi dignidad, mi Internet y mis clínex. Pero probar las mieles del éxito y después volver al ostracismo es muy duro.

Nosotros no animamos tanto, no tenemos muchos cánticos, no nos conformamos con llegar a semifinales o plantarle cara a alguien. Nosotros solo estamos a gusto ganando



Dicen que es muy fácil ser del Madrid porque es el que más gana. No sé, yo viví una persecución histórica entre mi equipo y la Copa de Europa que duró treinta y dos años. Y después, otros doce años en el hoyo. Es jodido creerte el mejor y ver que tu equipo en el campo está muy lejos de demostrarlo. Pero la satisfacción de volver al lugar al que crees que perteneces es brutal. Nosotros no animamos tanto, no tenemos muchos cánticos, no nos conformamos con llegar a semifinales o plantarle cara a alguien. Nosotros solo estamos a gusto de una manera: ganando. Y esa sensación es inigualable y creo que sois vosotros los que no nos podéis entender.

Por eso os digo, atléticos, dejad de creer porque si creéis que creer es bonito es que no habéis probado algo que es aún mejor: ganar.

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