25 de julio de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

El atentado de los Campos Elíseos puede dar un vuelco a las elecciones francesas

Los galos acuden este domingo a las urnas con la abstención como protagonista de la recta final de la campaña. Los expertos creen que perjudicaría a Le Pen pero el tiroteo puede cambiarlo.

El tiroteo terrorista de los Campos Elíseos que se cobró la vida de un policía este jueves en París puede ser determinante de cara a las elecciones francesas que se celebran este domingo y con la abstención como protagonista de la recta final hacia las urnas. Los expertos afirman que una elevada abstención perjudicaría a Marine Le Pen, pero el atentado de última hora podría animar a alguno más a votar y beneficiarla.

Hasta ahora, los sondeos vaticinaban una abstención récord para estos comicios, que podría situarse en torno al 30%, muy por encima de los porcentajes de intención de voto de los cuatro candidatos favoritos, quienes se sitúan en una horquilla entre el 23 y el 19%.

La falta de interés de los franceses por estas elecciones, que uno de cada dos jóvenes de entre 18 y 25 años se muestran dispuestos a boicotear, queda plenamente ejemplificada en la persona de Philippe Poitou. "Si no fuera candidato, creo que me abstendría", declaró el candidato al Elíseo por el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA).

La baja participación de 2002 fue uno de los motivos que permitió que el ultraderechista Jean-Marie Le Pen pasara a la segunda vuelta junto al presidente saliente, Jacques Chirac, quien se impuso a la postre con el 82,2%. Sin embargo, los expertos han advertido de que la Francia de entonces no es la de ahora y que, contra lo que cabría pensar, una baja participación no beneficiaría necesariamente a la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen.

La hija y sucesora de Jean-Marie ha estado en cabeza en los sondeos en el último año pero en los últimos días ha visto caer ligeramente su popularidad, siendo adelantada por el centrista Emmanuel Macron, aunque la diferencia entre ambos es un exiguo punto. Aun así, parece tener reservada con toda probabilidad una plaza en la segunda vuelta, donde su mayor reto será hacer frente al "cordón sanitario" del resto de partidos frente a ella.

Según los expertos, los jóvenes que tienen menos estudios universitarios tienen una tendencia a abstenerse más que el resto, destacando que esto coincide en buena medida con el electorado de Le Pen. Por el contrario una elevada abstención tendría pocas consecuencias para el candidato conservador François Fillon, ya que su electorado alimentado, en gran medida, por personas de edad es el menos proclive de todos a abstenerse.

No obstante, el atentado del jueves en el que murió un policía y otras tres personas, dos de ellas agentes, resultaron heridas ha supuesto una nueva variable en el complicado puzzle electoral que vive este año Francia. "Este tipo de acontecimiento puede afectar sobre una parte de los electores más indecisos, que dudan y que pueden tener una reacción más emocional", ha reconocido Bruno Jeanbart, director del instituto demoscópico OpinionWay en Le Figaro.

Jeanbart ha indicado que "un atentado reactiva las temáticas en las que Marine Le Pen está ya bien posicionada" y en las que Fillon también "ha adoptado posiciones bastante fuertes", por lo que igualmente podría beneficiarse. "Los efectos puede ser más fuertes en las zonas rurales que en las urbanas, donde los habitantes viven a diario con la amenaza", ha opinado.

Precisamente en este sentido, el primer ministro francés, Bernard Cazeneuve, ha arremetido este viernes contra los candidatos Le Pen y Fillon por sus declaraciones en relación con el atentado, insistiendo en que lo que ahora hace falta es unidad y no división: "Algunos candidatos presidenciales han elegido el ultraje y la división", ha lamentado Cazeneuve, subrayando que precisamente es momento para "la unidad y la responsabilidad" tras el atentado, que dejó un policía muerto y tres heridos, dos de ellos agentes.

En una declaración este viernes, Le Pen ha abogado por cerrar las fronteras de Francia y expulsar del país a todos aquellos objeto de una 'ficha S', es decir, sospechosos de ser una amenaza para la seguridad del Estado, entre los que figuran numerosos islamistas.

 

A Fillon, le ha echado en cara su labor durante los cinco años que fue primer ministro ante las afirmaciones hechas por éste sobre la necesidad de revisar los acuerdos de Schengen o reclamar el despliegue de 10.000 efectivos adicionales de seguridad.

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