23 de mayo de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Sainz sólo piensa en volver a ganar el Dakar

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El piloto madrileño llega en plena forma para la que dicen que va a ser la edición más dura del rally más famoso del mundo, pero tras 5 años sin poder terminar, la victoria es su objetivo.

Peugeot nos ha dado la oportunidad de conocer las impresiones de Carlos Sainz a diez días de partir hacia Asunción, donde el 2 de enero comienza una nueva edición del Rally Dakar, y que este año será la más dura de cuantas se han desarrollado en Suramérica en palabras de Marc Coma, el expiloto español ahora en la organización. Sainz ha reconocido que se prepara "para lo peor" después de la afirmación del director deportivo.

Carlos Sainz asegura sin embargo que está "a tope" y ha dicho que va "a ganar", en una prueba en la que, desde su tercer puesto en la general de 2011, ha contado sus últimas participaciones por abandonos, con distintos motivos y varios con serias opciones de lograr el triunfo final.  "Llegar segundo, tercero, cuarto o quinto me da exactamente igual. Una vez que has ganado la carrera, de qué te vale llegar segundo o tercero, lo que me hace ilusión es ganar el rally. Por supuesto me hubiese hecho ilusión acabar estos años, pero he tenido algún golpe, alguna rotura. No me preocupa no tener en mi palmarés un tercer puesto en el Dakar desde el 2011 en absoluto", asevera. 

Esta trigésimo novena edición del Dakar, la quinta en el continente americano, partirá de Asunción (Paraguay) el 2 de enero y concluirá el 14 en Buenos Aires (Argentina), y recorrerá por primera vez Bolivia, con el día de descanso en su capital, La Paz. Una de las claves será la altitud en el altiplano boliviano.  "Competir a 4.500 metros como ya tuvimos ocasión el año pasado y dormir a esa altitud es duro. Hay que tratar de aclimatarse, aunque por lo que he leído hasta cuando estás preparado nunca sabes cómo va a reaccionar el cuerpo. Más vale prevenir y estar lo mejor posible, y para eso nos hemos preparado", explicó el bicampeón de rallys. 

A nivel mecánico Carlos Sainz ha destacado el trabajo de Peugeot en solucionar los problemas de fiabilidad que provocaron su abandono el año pasado (por un problema en la carcasa de la caja cambios), además de mejorar suspensiones y solventar con otras mejoras los cambios con el turbo obligados por la organización. Su nuevo 3008 DKR es una máquina ganadora, pero la competencia por parte de Toyota va a ser muy complicada, ya que además les han dado algunas concesiones con las bridas del turbo. 

"Tratar de ganar el rally se complica, porque además Toyota se ha reforzado con Al Attiyah, Nani Roma y Giniel de Viliers, que es un piloto competitivo y suele jugar a lo seguro", explicó Sainz, que también mencionó al equipo Mini, con el piloto finlandés Mikko Hirvonen y el argentino Orlando Terranova como principales representantes. En esta edición del Dakar serán clave los 'way points' (puntos de paso) escondidos, los lugares por los que deben pasar los pilotos, que según ha explicado el copiloto de Sainz, Lucas Cruz, van a ser "más complicados" al estrecharse la distancia para validarlos (300 metros) y porque no tendrán la visión de la flecha en el GPS para saber por dónde lo han pasado.

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