Debate política general: Ximo Puig dice que tiene un plan

Las primeras reacciones desde el PP y Podemos, califican el discurso de “sin calado” y "con omisiones". Puig lo termina con la frase "tenemos un plan, éste es el plan"

El discurso del President de la Generalitat ha sido de esos que unos denominarían planos y que otros dirían que ha sido confeccionado a la vieja usanza. Con referencias iniciales a su reciente entrevista con Mariano Rajoy -"ninguna institución puede trabajar aisladamente"- y a la situación política que se vive en Cataluña -"hay que reconectar a miles de personas de un proyecto común. Estamos a tiempo"-, pero eso sí, intentando en todo momento que esos dos asuntos, que probablemente sean recuperados por la oposición en posteriores intervenciones, no capitalizaron su discurso.

Por resumirlo gráficamente, ha sido un rosario de pequeñas medidas (para los afectados seguro que son importantísimas), seleccionadas para que pesaran en un discurso de dos horas.

De las 21 medidas anunciadas, no parece que vayan a pasar a la historia del parlamentarismo valenciano, el nuevo plan de apoyo al cooperativismo o la petición al Gobierno para que la conexión aérea entre Castellón y Madrid sea declarada "servicio público". "A buenas horas", le decían desde los escaños del PP, que recordaban las burlas de los socialistas a la infraestructura aérea construida en tiempos de Carlos Fabra. Por cierto, que al aeropuerto de Alicante-Elche Puig lo ha llamado varias veces por su antiguo nombre de El Altet.

 Mucho mayor recorrido sin embargo prometen tener las medidas anunciadas este miércoles que tienen que ver con los servicios básicos que se prestan a la población: la sanidad y la educación. Ni una línea por cierto, a la atención de menores.

En Sanidad Carmen Montón impone la hoja de ruta de las reversiones, de la que Ximo Puig ha subrayado que conllevará "mejoras" en la atención primaria cuando Ribera Salud se vaya de La Ribera, y que instará el inicio de los trámites para recuperar el área de salud de La Marina con la "máxima seguridad jurídica" y "porque lo pide la sociedad".

 "No es una decisión ideológica", se decía Puig deslizando que el "descontrol e ineficacia" no pueden darse en la colaboración público-privada. Sin embargo Puig aseguraba minutos después, que las empresas vuelven a confiar en una Comunidad Valenciana a la que sólo "frena" la inversión pública, de la que ha dicho que "exijo lo que nos corresponde", Corredor Mediterráneo incluido. Aun así, el president ha saludado "el talante" del actual Ministro de Fomento, y no ha anunciado ninguna obra propia del Consell.

Con todo, educación figura en el número uno de los anuncios del President, según su propia clasificación. La cosa consiste en construir o reformar 700 colegios (200+500). Pero lo extraordinario del caso es que, a la pregunta de "¿quién construirá los colegios?" la propia Generalitat se responde que "los ayuntamientos". Porque, en efecto, el plan requiere la colaboración de los consistorios, que "solicitarán e iniciarán las obras" y  que la Consellería pagará más tarde, con intereses.

De todas formas lo que más ha llamado la atención del discurso de Puig, es  quizá,  lo que no ha dicho. Por ejemplo, se ha echado en falta alguna referencia al incendio de la Ciudad de la Justicia de Valencia que tiene en tensión al sistema judicial valenciano. En cambio otra Ciudad, la de la Luz de Alicante, sí ha salido en el discurso porque ha resultado agraciada con un nuevo plan denominado "Districte Digital".

 

 

 

En al apartado filosófico de la alocución del President el mensaje ha sido claro: el cambio en la Comunidad Valenciana se ha notado en que "somos más prósperos, justos y respetados", y que "la voz valenciana empieza a escucharse, con dificultades, porque hay mucho ruido".

Las primeras reacciones en pasillos desde el PP y Podemos, han descrito el discurso “sin calado” y "con omisiones". Sin embargo Puig lo ha acabado con la frase "tenemos un plan, éste es el plan".

 

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