23 de abril de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

La filtración de un extraño chivatazo convierte a todo el Gobierno en sospechoso

Ignacio González a las puertas de su despacho junto a la Guardia Civil.

Ignacio González a las puertas de su despacho junto a la Guardia Civil.

Todos los altos cargos de Rajoy está en la picota después de que los investigadores hayan revelado a dos periódicos sus sospechas de que alguien avisó a Ignacio González de la investigación.

La riada de detalles sobre la mediática Operación Lezo no se detiene, pese a que en teoría el juez Eloy Velasco ha decretado el secreto de sumario. 

En el minuto y resultado de este jueves hay una información que ha sacudido con especial virulencia La Moncloa.

Eldiario.es y El Español acusan a un alto de cargo del Gobierno de Mariano Rajoy de haber avisado a Ignacio González hace dos meses de que estaba siendo investigado. No especifican si ministro u otro cargo de relevancia.

La información procede de fuentes de la investigación. Sin embargo, en realidad no es una información sino una "sospecha" de la Fiscalía Anticorrupción y de la Guardia Civil. 

No hay nombres ni tampoco pruebas, sí sospechas. Fundadas en que, ,al parecer, hace dos meses el expresidente de la Comunidad de Madrid cambió algunos comportamientos y se volvió más cauto. Ello llevó a los investigadores a pensar que había recibido un chivatazo.

A pesar de los cabos sueltos, la filtración ha sido suficiente para extender el manto de sospecha sobre el Ejecutivo de Rajoy. Eso y el hecho de que el nuevo Fiscal Jefe Anticorrupción, Manuel Moix, intentó frenar el registro en casa de Ignacio González, lo que desató una rebelión de la junta de fiscales Anticorrupción. 

El propio Moix ha reconocido en la SER que en efecto no veía oportuno tal registro. Y que comunicó su parecer al Fiscal General del Estado, José Manuel Maza. Siempre según su versión, este último le dijo que "muy bien".

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