24 de julio de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Puig vapulea a Sánchez y monta una barricada en el mismísimo corazón del PSOE

Ximo Puig dando las gracias a la militancia del PSPV.

Ximo Puig dando las gracias a la militancia del PSPV.

La victoria del presidente valenciano en las primarias del PSPV ante el candidato “sanchista” ha supuesto el primer gran revés para el secretario general en esta nueva etapa.

Pedro Sánchez ha sufrido el primer gran revés de esta segunda etapa de su liderazgo apenas dos meses después de ganar las primarias. Y se lo ha propinado el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, al imponerse en las primarias del PSPV, para las que Sánchez tenía otro candidato: el alcalde de Burjassot, Rafa García, una persona de la confianza del secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

De forma que entre Susana Díaz y Ximo Puig, Pedro Sánchez seguirá teniendo enfrente y no al lado a las dos federaciones del PSOE más numerosas.  

En otras tres comunidades los socialistas celebraban primarias, pero con mejores noticias para Sánchez. En Extremadura ha ganado Guillermo Fernández Vara por un 68,8 por ciento de los votos, único susanista al que Sánchez perdonó sus pecados e integró en su equipo como presidente del Consejo de Política Federal.

En Cantabria el alcalde de Santa Cruz de Bezana, Pablo Zuloaga, ha sido capaz de imponerse al aparato de la vicepresidenta del Gobierno regional, Eva Díaz Tezanos, por 166 votos de margen. Su triunfo puede tener consecuencias en el Ejecutivo que los socialistas comparten con Miguel Ángel Revilla, puesto que Díaz Tezano había dejado caer en los días previos que renunciaría a su cargo de vicepresidenta si la militancia le daba la espalda este domingo.

Y en La Rioja, donde César Luena se había retirado -exsecretario de Organización con Sánchez, al que luego traicionó-, ha ganado el sanchista Francisco Ocón por 126 votos. 

Francisco Ocón, el sustituto de César Luena en La Rioja

 

Puig se ha impuesto con claridad, con un 57,9 por ciento de los votos por un más que estimable 41 por ciento para su rival, Rafa García, en un proceso al que estaban llamados 18.276 militantes, y en el que ha participado un 72,3 por ciento. Puig, subiendo a la red, le ha empatado el partido a Pedro Sánchez (que obtuvo el 63% de los votos valencianos en las primarias federales), a falta del trámite del Congreso del PSPV convocado para los días 28, 29 y 30 de julio.

Paisaje antes de la batalla

El cambio de paradigma en la sede madrileña de Ferraz es precisamente el que ha marcado la campaña previa entre Ximo Puig y Rafa García, con dos cara a cara, reproches cruzados de susanismo y de querer romper el PSPV, y frases de grueso calado político.

Entre estas últimas, las que el aspirante derrotado y también alcalde de Burjassot le dedicó a la gestión política del actual secretario general del PSPV, vencedor de las primarias, y presidente de la Generalitat Valenciana: "El partido está muerto", el pacto que permitió el actual gobierno valenciano de izquierdas "está amortizado", o "la gestión institucional la lleva Compromís" (socio del PSPV en la Generalitat).

Puig no se mordió la lengua y cada vez que García le recordaba haber cosechado "los peores resultados de la historia democrática" (pese a haber recuperado el gobierno para la izquierda tras 20 años de PP en las instituciones) respondía que lo mismo le había pasado a él en Burjassot. Y subía un peldaño acusándole de querer "romper el PSPV" y desestabilizar la Generalitat.

Los argumentos de Rafa García han girado mayoritariamente alrededor del apoyo que Ximo Puig brindó en las primarias federales a la andaluza Susana Díaz y al papel que el presidente valenciano jugó en el abandono forzado de la secretaría general por parte de Pedro Sánchez en octubre de 2016.

Sin embargo a Puig en esta ocasión también le han apoyado algunos destacados puntales valencianos de Pedro Sánchez en la anterior convocatoria, como el portavoz parlamentario Manuel Mata o la consellera de Sanidad, la impredecible Carmen Montón.

García, pese a no contar con el apoyo explícito de Sánchez, sí ha disfrutado en esta campaña de parte de su infraestructura electoral y de algunos partidarios federales que se prestaron a abrazarle en público, como Odón Elorza.

En avales, Puig casi dobló a García (7.584 frente a 4.411), aunque eso descubrimos gracias a Susana Díaz que quería decir muy poco. Esta vez ha sido diferente.

Los avales son una suerte de pronósticos, pero no los únicos. Y en este proceso electoral las quinielas se empeñaban sin excepción en intentar adivinar por cuánto ganaría Puig y si habrá integración. Todo parece indicar que no, que con las cesiones a los sanchistas a la hora de nombrar delegados para el Congreso Federal ya hubo bastante.

Quince días antes de que García desvelara que se presentaba, el hoy secretario federal de organización, José Luis Ábalos, decía en Televalencia que "tampoco conozco yo una alternativa" (a la candidatura de Ximo Puig, anunciada nada más celebradas las federales para frenar la presentación de posibles rivales) pero "la militancia quiere ser parte y no un elemento subordinado, y eso alguien lo tiene que recoger".

La intención inicial de Puig de seguir contando con miembros de su vieja guardia orgánica como José Manuel Orengo o Alfred Boix parece que fue definitiva para que García diera el paso adelante. Vamos a ver si, ahora que ya ha vencido, Puig ha entendido el mensaje, como Felipe González en 1993 tras el primer susto de Aznar.

¿Y si Ximo Puig hubiera perdido?

Si García hubiera ganado el envite, el PP habría tenido fácil desgastar constantemente al presidente Puig en las Cortes Valencianas con el argumento de que ni en su partido le apoyan, y Mónica Oltra (Compromís) podría haberle apretado las clavijas desde la Generalitat (de la que es vicepresidenta) en una campaña preelectoral avanzada.

Por eso que García llegara a decir durante la campaña que iba a luchar desde la secretaría general socialista para que Puig vuelva a ser presidente de la Generalitat en 2019 era como no decir nada, excepto que él no iba a optar a ser president. Y así parece que sucederá.

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