30 de mayo de 2016 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Inés Arrimadas deja mudos a Puigdemont y Junqueras con un rapapolvo antológico

Inés Arrimadas lleva una carrera meteórica.

Inés Arrimadas lleva una carrera meteórica.

Es uno de los mejores discursos de la meteórica carrera de la portavoz de Ciudadanos en el Parlament, aunque la prensa catalana se lo haya callado por hacer otro favor al independentismo.

Horas después de que el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, se citara con Luis de Guindos en el aeropuerto del Prat para envainarse la estelada y pedirle 7.520 millones de euros del FLA (el Fondo de Liquidez Autonómica), en el Parlament catalán se celebró un Pleno bochornoso.

Se suponía que el del miércoles era un debate monográfico sobre la situación de emergencia social, pero Carles Puigdemont y el propio Junqueras lo convirtieron en un nuevo aquelarre contra España y contra el Gobierno central, al que culparon de "asfixiar" económicamente a Cataluña. Y, como remedio, aportaron el de siempre: "La solución a largo plazo para resolver los problemas sociales pasa por poder disponer de los recursos propios, es decir de un Estado propio", señaló el president.

Los diputados de Ciudadanos, Sí que es Pot, el PSC y el PP escuchaban atónitos en sus escaños cómo los dos máximos responsables de la Generalitat exhibían una sarta de datos y números manipulados. "Cataluña es la segunda comunidad autónoma en aportación de recursos tributarios al sistema de financiación autonómica, pero es la décima en recursos per cápita recibidos. Si se tiene en cuenta el impacto del coste de la vida en cada comunidad, esto todavía empeora, porque entonces Cataluña cae a la decimocuarta posición", continuó Puigdemont.

En esas estaban cuando la líder de la oposición, Inés Arrimadas, subió al estrado y pronunció un discurso que dejó de una pieza a Puigdemont, Junqueras y al resto de Junts pel Sí. Uno de los mejores de su meteórica trayectoria política en Ciudadanos.

"No hemos visto ni un ápice de autocrítica. Parece mentira que sean ustedes, tanto Convergència como Esquerra, los dos partidos que han gobernado siempre Cataluña, siempre en toda la etapa de la democracia. Algo tendrán de responsabilidad, digo yo, en estos datos escalofriantes que tenemos encima de la mesa; algo habrán tenido que ver sus prioridades y sus políticas para que hoy en Cataluña haya una tasa de pobreza del 20 por ciento; algo habrá tenido que ver que la deuda de la Generalitat sea, pues, evidentemente, una losa que dificulte llevar a cabo determinadas políticas públicas", comenzó recriminándoles.

Y, mirando a Puigdemont y Junqueras, sentados codo con codo en sus escaños, continuó: "Lo peor no es que no hagan autocrítica. Lo peor no es que planteen soluciones ilusionistas en vez de realistas. Lo peor es que ustedes están apelando a un principio que yo creo que hoy no debería haberse nombrado en este Pleno, que es la insolidaridad. Si hay un día donde no se debe apelar a la insolidaridad creo yo que es en un pleno de pobreza. Y ustedes hoy han vuelto a hacer el discurso de la insolidaridad, de cuánto pagamos los catalanes y lo poco que nos da el Gobierno de España".

A renglón seguido les preguntó a bocajarro: "¿Ustedes son conscientes de que hay más desigualdades territoriales dentro de Cataluña, que dentro de Cataluña hay más desigualdades entre diferentes ciudades, entre diferentes comarcas, entre diferentes barrios de una misma ciudad, que entre Cataluña y cualquier otra comunidad autónoma de España? Cuando ustedes apelan a esa insolidaridad, si la trasladáramos dentro de Cataluña, a más de uno se le tendrían que subir los colores del sonrojo. ¿Ustedes se imaginan a los representantes de los barrios ricos de Barcelona diciendo estos mensajes que ustedes lanzan con el resto de España? Además, todo hay que decirlo, basados en datos falseados. Porque uno de los datos que ha dado el señor Puigdemont hoy en su intervención ha sido negado, ni más ni menos, que por el señor Mas-Colell (hasta hace unos meses conseller de Economía). No tenemos que apelar tampoco a ningún ministro del Gobierno de España".

"Por tanto, nosotros creemos que no podemos echar siempre la culpa a los demás, que no podemos enfrentar a los territorios y a los ciudadanos, que no podemos poner la insolidaridad como un principio rector de los gobiernos y, sobretodo, que no lo podemos hacer basándonos en datos absolutamente falsos".

Entre el silencio cómplice de los medios de comunicación catalanes y que los partidos nacionales están inmersos en el tira y afloja de la formación de gobierno, el rapapolvo de Arrimadas al independentismo ha pasado casi inadvertido. Por suerte para Puigdemont y compañía.

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