20 de agosto de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Reapertura del Jai Alai de Ciudad de México

Fue un lugar emblemático de los últimos 80 años, un espacio que reunió durante décadas glamurosas a aquellos pelotaris que abanderaban su sangre vasca más allá de Euskadi.

Los recuerdos son los baúles de la historia, los de cada uno y los de todos al mismo tiempo. En los recuerdos se enraízan los errores y los aciertos, relamiendo el regusto por lo nuestro, recreando el daguerrotipo del peso de la Historia.

Por eso la responsabilidad de cada ser humano es relevante, porque tenemos que dignificar los recuerdos porque son ellos los que conforman la historia de nuestra cultura, de nuestras raíces, la de todos y cada uno de nosotros.

Cuando Mikel Arriola luchó junto con varios más, para la reapertura del famoso Jai Alai de la Ciudad de México, realizó todo un esfuerzo que le honra. Porque el Jai Alai de la capital mexicana, fue un lugar emblemático de los últimos 80 años; un espacio que reunió durante décadas glamurosas a aquellos pelotaris que abanderaban su sangre vasca más allá de Euskadi; ese pedazo de cielo en el norte español.

Pero el Jai Alai de Ciudad de México, con su sugerente arquitectura Art-Deco, se convirtió por aquel tiempo de los 40 y 50 y 60 -donde parecía que el tiempo no tenía tiempo y quería descansar porque todo iba más lento- en el lugar de muchos inmigrantes vascos. Fueron los que se marcharon a probar suerte a aquel lejano país llamado México que siempre abrió sus puertas a todos los que las tocaban, porque así siempre ha sido mi México, nuestro México, un ejemplo de hospitalidad y de amor hacia España.

También abrió los brazos a muchos vascos que tuvieron que exiliarse por una guerra civil que destrozó una España rica en cultura pero depauperada en recursos.

Pasaron los años y aquel lugar de encuentro, de pasión y nostalgia que se había convertido en icono de la ciudad, tuvo que cerrar en los 90. Los chasquidos de la pelota que habían chocado machaconamente contra el frontón, dejaron de hacerlo y sólo quedó el eco de lo que representó, la singularidad de lo vasco en México.

Pasaron los años y Mikel Arriola, pelotari, subcampeón del mundo y campeón nacional, seguía queriendo materializar la obsesión por su pasión. Y entonces, para ensalzar su raíz, luchó para que el Jai Alai pudiera reabrirse.

Me enteré hace poco de esa gran noticia. El frontón del Jai Alai de Ciudad de México se ha vuelto abrir. Arriola ha hecho un gran trabajo.

Muchos no conocen México, menos el frontón Jai Alai. Cuando lo visiten no se olviden de pasar una tarde por el frontón México. Tendrán la sensación de estar tomando unos txiquitos viendo a los pelotaris igual que si lo estuvieran haciendo en cualquier parte del País Vasco.  

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