22 de febrero de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Pedro Sánchez se desahoga e insulta gravemente en privado a César Luena

Sánchez, cuando era líder del PSOE, entre César Luena y Antonio Hernando.

Sánchez, cuando era líder del PSOE, entre César Luena y Antonio Hernando.

El líder del PSOE quiere jugar un papel en el desenlace de la crisis de su partido y anuncia una ofensiva, tras recuperarse de un golpe bajo en su entorno que nunca imaginó posible.

"Pedro Sánchez sería imposible sin César Luena, pero César Luena sería mucho más imposible aún sin Pedro Sánchez", dice un diputado socialista que ha transitado en los últimos meses del pedrismo al oficialismo y que no oculta su ironía sobre la "talla política" del exnúmero dos de Ferraz.

El exsecretario general del PSOE está trasladando en los últimos días y en las últimas horas un mensaje a sus más fieles. Un mensaje de tranquilidad: "El sanchismo estará, de una u otra forma, en la fase decisiva de la resolución de la crisis socialista".

El exlíder socialista, explican fuentes de su entorno, ha sufrido en las últimas semanas una crisis de ánimo que le ha llevado en algunos momentos a pensar en arrojar la toalla. Todo por una traición, sumada a algunas otras, que no era una traición cualquiera. Ha sido el demarque del dirigente socialista, reconocen esas fuentes, que tal vez fue su único amigo en su aventura de dos años al frente del PSOE.

De César Luena, exsecretario de Organización, ahora Sánchez echa pestes. Y quienes aún militan en el pedrismo recuerdan además que suya fue la decisión que dinamitó el ya tristemente recordado Comité Federal del 2 de octubre. Y es que de Luena fue la estrambótica idea de esconder tras una cortina una urna y unas papeletas -sin censo alguno-, urna que la postre desató la rebelión cuando fue sacada a la luz.

"De calentarle la cabeza, a abandonarle"

Sánchez ya reconoció ante Jordi Evole en Salvados -tras su renuncia al escaño- su decepción con su portavoz parlamentario, Antonio Hernando. Y posteriormente ha reconocido, ante sus más fieles, su desencanto con dos de sus apoyos durante su mandato: el vasco Patxi López y el catalán Miquel Iceta, ambos ya en otras batallas.

Pero lo de Luena es diferente. Fue el que le animó a no tirar la toalla y uno de sus ideólogos de la non nata "gira por las agrupaciones". De hecho, como secretario de Organización, Luena había dirigido con mano de hierro el partido laminando a aquellos dirigentes reacios a la estrategia de Sánchez.

Contra Luena se oyen palabras muy gruesas estos días en el pedrismo más militante. Los más directos le acusan de "venderse" al oficialismo a cambio de la nómina como diputado.  Y de haber dejado a su amigo con un intenso desgarro personal.

Pero Sánchez parece haberse recuperado y ha vuelto a coger el teléfono para lanzar un mensaje de tranquilidad. El pedrismo va a estar en la batalla que arrancará cuando este sábado la gestora fije el borrador del calendario para las primarias y para el 39 Congreso.

Eso no significa que Sánchez vaya a anunciar ya que presenta su candidatura. Algunas fuentes sostienen a ESdiario que el exsecretario general estaría dispuesto a echarse a un lado si hay otra lista -la de Patxi López- con posibilidades reales de derrotar a su gran enemiga: Susana Díaz.

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