25 de junio de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Salta el escándalo: ¿Dejaron morir a Fandiño en una plaza de tercera categoría?

Iván Fandiño fue consciente de la gravedad de su cogida.

Iván Fandiño fue consciente de la gravedad de su cogida.

Los responsables de la plaza no aclaran lo sucedido; los del hospital al que fue trasladado, tampoco. Sus compañeros se preguntan si se podría haber hecho más en un caso como el de Paquirri.

A la tristeza por la muerte de Iván Fandiño se une la sensación, que ya han deslizado alguno de sus compañeros en las últimas, de que tal vez no recibió la mejor atención tras la brutal cogida que sufrió en una plaza de tercera categoría. 

Un manto de silencio sigue cubriendo los interminables 60 minutos que el malogrado torero pasó en la enfermería de la plaza de toros Maurice Lauche, en Aire-sur-l'Adour, hasta ser trasladado al Hopital Mont-de-Marsan, que tampoco ha contribuido a aclarar lo sucedido.

De hecho el centro hospitalario se ha negado a hacer declaraciones incluso a la agencia AFP con el argumento de que habría próximamente un comunicado que, sin embargo, no termina de llegar.

Hasta el momento sólo existen las palabras del médico que le acompañó en el traslado entre las localidades de Aire-sur-l'Adour y Mont-de Marsan (33 kilómetros), el doctor Poirier, según el cual Fandiño entró en la enfermería de la plaza "prácticamente sin pulso, el hígado le había reventado y la vena cava había sido también seccionada". Y que la muerte era "inevitable".

Ni siquiera su cuadrilla sabe nada de los primeros auxilios que le dispensaron dentro, ni de si la plaza contaba con una ambulancia o hubo que llamar a una. Y lo más importante: por qué se tardó tanto en el traslado, perdiendo unos minutos valiosísimos.

Él mismo mientras se desangraba pidió que le llevaran cuanto antes al hospital. "Me estoy muriendo", afirmó, según ha contado el torero Thomas Dufau, que fue quien le depositó sobre la camilla en la que agonizó durante casi una hora.

Lo único que ha trascendido es que el matador falleció en la ambulancia, al ser incapaz de superar el segundo paro cardíaco que sufrió. 

Inevitablemente su caso ha recordado al de Paquirri, que también murió en el trayecto entre una plaza de tercera categoría, la de Pozoblanco, y el hospital.

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