Sánchez recibe un ultimátum de sus pocos fieles ante la irrupción de Rubalcaba

Sánchez, entre sus antecesores en la secretaría general, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero

Sánchez, entre sus antecesores en la secretaría general, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero

"En el PSOE, ahora, nada es lo que parece y lo que parece, no es", ironiza un socialista. Entre los afines al exsecretario general cunde el desconcierto porque todos se mueven menos él.

A los cada vez más escasos leales a Pedro Sánchez se les acaba la paciencia. Por eso le han dado un ultimátum: exigen que después de Navidad haga públicas sus intenciones, si opta finalmente a la batalla por la reconquista del liderazgo del PSOE o si, como muchos creen, da un paso al lado para que otro dirigente socialista dé la batalla contra Susana Díaz.

Y todo desde que gran parte del socialismo asiste a los movimientos subterráneos que se están produciendo en las últimas semanas y que muchos atribuyen a la mano siempre hábil y discreta de Alfredo Pérez Rubalcaba. "Muchos en el partido no quieren a Sánchez ni en pintura, pero cada vez son más a los que causa pavor una Susana Díaz con tanto poder", confiesa a ESdiario un dirigente socialista que, como muchos otros, asistió este lunes a la reaparición en el Congreso de los Diputados de José Luis Rodríguez Zapatero como referente del partido.

Dice un dirigente: "en el PSOE ahora nada es lo que parece, y lo que parece, no es"

Mientras varios socialistas consultados coinciden en que "el enfermo tiene mucha mejor pinta", en referencia al trabajo prudente de Javier Fernández al frente de la gestora, el adjetivo de "friki" para definir el devenir de Pedro Sánchez desde su abandono del escaño corre como la pólvora.

Pero lo paradójico es que es entre sus fieles donde reina el mayor desconcierto y malestar. Ha sentado muy mal su ausencia en el primer acto de sus leales en territorio andaluz -dejó solos a Odón Elorza y Zaida Cantera- y nadie entiende su hoja de ruta con los actos puntuales y aislados en Valencia y Asturias entre días de silencio, viajes y tuits "extravagantes".

Los pedristas están convencidos de que su líder no piensa dar un paso adelante al menos hasta conocer las intenciones de uno de los dirigentes socialistas que le traicionó, Patxi López. "Frente a Patxi, Pedro no tiene nada que hacer más que brindar un triunfo absolutísimo a Susana", afirman.

Pero lo que tiene de los nervios a los críticos en las últimas horas son los movimientos subterráneos que se están registrando en algunas federaciones. ¿Un candidato único de consenso?, ¿un tapado-sorpresa? Las manifestaciones en ese sentido de dos barones del peso de Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara -con el aval del portavoz de la gestora, Mario Jiménez- han desatado una catarata de rumores.

Algunos ya hablan de la "operación Rubalcaba": el lanzamiento de una tercera candidatura con un nombre que aglutine el consenso entre oficialistas y críticos, que haga desistir a Patxi López -que sigue deshojando la margarita y sopesando pros y contras- y que convenza a Susana Díaz de que debe esperar cuatro años más al resguardo de la Junta de Andalucía.

Curiosamente, dos de los nombres que se han puesto en circulación son los de dos dirigentes de probada lealtad a Rubalcaba. Hace unos días el de quien fue su vicesecretaria general, Elena Valenciano. Hace unas horas, el de su viejo compañero y amigo Ramón Jáuregui. Y parece que en los próximos días va a ver la luz un tercer globo sonda, el de un dirigente con gran predicamento entre las distintas agrupaciones.

Por eso los pedristas quieren que su jefe deje de jugar a la ambigüedad y confirme lo que le dijo a Jordi Évole en su confesión política tras su mutis por el foro.

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