23 de mayo de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

Rivera y su “operación lentejas” sacan de sus casillas al PP en el Congreso

Mariano Rajoy y Albert Rivera, el pasado día de la Comunidad de Madrid.

Mariano Rajoy y Albert Rivera, el pasado día de la Comunidad de Madrid.

El líder naranja reivindica su pacto con Mariano Rajoy pero al tiempo se afana en huir de la etiqueta de socio. En esa cuerda floja se mueve C´s. Con gato encerrado, incluido.

C´s será la sorpresa de la Legislatura, sabremos rentabilizar como nadie el protagonismo político, ya que seremos capaces de pactar con el Gobierno y el PP, pero, a la vez, concertar con PSOE y Podemos”. Fue así de breve el comentario de pasillos al inicio de la Legislatura del propio Albert Rivera pero esclarecedor. Ese caminar entre dos aguas, el “contigo pero sin ti”, estaba de antemano calculado. El líder naranja estaba convencido, y aún se mantiene en sus trece, de poder compartir un acuerdo de investidura con Mariano Rajoy, las ya famosas 150 medidas, y de ejercer también el frente “anti-PP”. ¡Ná, coser y cantar!

De las manos de José Manuel Villegas y de Miguel Gutiérrez, Rivera se ha creído tener a la vuelta de la esquina cumplir su sueño de convertirse en el Kennedy español. Y de alcanzarlo con un proceder del que ya vomita pestes la dirección del Grupo Popular. En negociaciones que se presumen francas, los de C´s son capaces de mostrar una disposición a forjar acuerdos parlamentarios con el PP, pero sólo de cara a la galería. Cuando la colaboración parece factible, Villegas, Gutiérrez y cia venden el mismo arreglo empaquetado y con lazo al PSOE.

El círculo se ha solido cerrar regresando ante los populares Rafael Hernando y José Antonio Bermúdez de Castro y sacándose los naranjas de la chistera el conejo de una alternativa que podría denominarse de “lentejas”, por aquello de “si las quieres, las comes, y si no las dejas”. Sin margen alguno para el diálogo o tratar de alcanzar un consenso. Propuestas cerradas a cal y canto. En la cúpula popular no ocultan la irritación que causa esta conducta. Una pauta que, para más inri, desconcierta al grupo parlamentario en su conjunto en cada Pleno que C´s les ataca desde la tribuna y les hace vivir malos tragos dando la espalda en votaciones.

Lo cierto es que, entre bambalinas, saltan chispas contra C´s, contra “las cosas de Rivera y sus “porque él lo vale””, tal y como se ha llegado a trasladar a La Moncloa. De palabra o en papel uno puede concebir lo que quiera. Uno puede imaginar unas Cortes orquestadas por un grupo de 32 diputados en cuestión de días. Otra cuestión es que la operación de altos vuelos, de acuerdo a las condiciones concretas y realidad actual, pueda llevarse a la práctica o realizarse sin perder el oremus. Mucho más en el oficio político, donde dependes de tantas cosas: los medios, las circunstancias, la suerte...las aceras de enfrente… etcétera.

El cóctel ha terminado por meter a Rivera en un atolladero en el que él mismo se ha empeñado en sumergirse. La negativa de los populares a dejarse fusilar al amanecer contra la tapia de un cementerio ha llevado a Rajoy a buscar en Javier Fernández un aliado, circunstancial, sin duda, pero mucho más fiable, también. Esa novedad ha hecho perder influencia a los naranjas, incluso a una salida de los focos, en estos compases iniciales de la Legislatura. Ello puede derivar en una situación realmente peligrosa para la mera subsistencia de C´s. A partir de ahora, se admiten apuestas.

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