25 de junio de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT     ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE DIRECTOR ANTONIO M. BEAUMONT     ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE
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Oro comestible: el aderezo gastronómico más exclusivo para decorar tus platos

Puede resultar suntuoso pero no cabe duda que la presentación de un plato mejora y mucho con unos cuantos brillos dorados que además se comen. Esta extravagancia culinaria está a tu alcance.

En pepitas, láminas o una fina lluvia dorada que decora los postres más codiciados. Este material precioso se usó en el antiguo Egipto para dar un significado religioso y estatus superior a quien lo consumía. A nuestros días llega sin ese componente divino pero con un extra de originalidad para quienes lo incluyen en sus creaciones. 

La presentación más común es a través de finas hojas de entre 22 y 24 kilates, el más puro de todos, combinado con otras aleaciones como la plata, que también es digerible para el cuerpo humano. Quizás en este punto sea donde más pegas aparecen a la hora de consumir el oro por muy comestible que nos lo vendan, pero las regulaciones europeas indican que es un material sin efectos secundarios y que abandona el organismo transcurridas 24 horas de su ingesta.

Los que estaban seguros de que su consumo no perjudicaba sino que ayudaba a la salud eran nuestros antepasados del Lejano Oriente. Tanto en China como en la India se hizo famoso un elixir de la vida con propiedades curativas y cuyo compuesto principal era el polvo de oro. En Europa, son las hazañas de Alejandro Magno las que no dejan constancia de panes que contenían copos de oro mucho antes de que el chef Ferran Adrià se lanzara a incorporarlo en su cocina.

Esos panes de la antigua Roma son muy similares a los que Juan Manuel Moreno vende actualmente en su panadería malagueña Pan Piña a unos 117 euros la pieza de 400 gramos. Millonarios rusos y jeques árabes fueron los principales clientes en el verano de 2015 del "pan más caro del mundo", aunque como apuntan desde otra de las empresas españolas que se dedica a este fenómeno, su uso se está extendiendo para adornar gin-tonics y cócteles por lo que aumentará su demanda.

Orogourmet, con sede el Logroño, vende desde hace 10 años oro y plata comestibles en sus líneas: para los amantes de lo gourmet, para los profesionales y para la industria alimentaria, que crea a partir de sus virutas, láminas, escamas o copos otros productos la mar de curiosos. 

Uno de ellos es la GoldSal, fabricada a partir de la flor de sal, una capa muy fina de sal que se forma en la superficie de las salinas, y una mezcla de oro de 22 kilates que la convierte en una joya culinaria. 

Los japoneses llevan siglos agregando oro comestibles al sake convencidos de que ayuda al corazón. No se han podido demostrar sus atributos medicinales pero alegría a los platos y a la vista sí da y con eso nos conformamos de momento.  

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