26 de julio de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MartÍN BEAUMONT

El escándalo de Panamá destapa un dato sangrante para nuestros bolsillos

Doña Pilar, una de las señaladas por los papeles de Panamá.

Doña Pilar, una de las señaladas por los papeles de Panamá.

El Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) ha puesto cifra a lo que nos cuesta a cada uno de nosotros lo que otros dejan de pagar a través de las “offshore” y los paraísos fiscales.

El asunto de los papeles de Panamá ha estallado en el peor de los momentos. Esta afirmación que, sin ninguna duda, va a ser muy aplaudida por las últimas chicas Almodóvar, a las que se les ha chafado el paseo triunfal por la alfombra roja, o por el ex primer ministro islandés al que se le ha chafado el ministerio, la hago en calidad de contribuyente a la Hacienda pública y después de enterarme de que gracias a todos esos listillos que evaden impuestos, los que sí pasamos los sudores PADRE, ora por sentido del deber ciudadano, ora por no encontrarnos con Montoro de frente, pagamos una media de entre 600 y 800 euros más al año de los que tendríamos que pagar.

Lo dijo hace dos días Manuel Redal, portavoz del Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) que es un hombre que evidentemente sabe de lo que habla.y que, al contrario de lo que hace la clase política, que no es otra cosa que la de utilizar este escandalazo del que se han enterado como el resto del personal leyendo los periódicos, para atizarse de lo lindo reprochándose sus respectivas amnistías fiscales, ha ido a lo mollar del asunto, que es el del bolsillo.

No voy a negar que como periodista me interesan y mucho los nombres que aparecen en la lista de clientes del bufete Mossack Fonseca, pero como por encima de la profesión está mi condición de sujeto contributivo, me interesa mucho más saber si una vez que se demuestre quienes de todos ellos son los chorizos y se les aplique la sanción económica correspondiente - que, por lo visto es del 150% de lo que han dejado de pagar- se nos van a devolver esos euros que venimos pagando de más.

Como comprenderán la pregunta es retórica porque evidentemente, y a no ser que pertenezcamos al clan Pujol, que ya sabemos que no es de este mundo, jamás de los jamases volveremos a tener en nuestras cartillas ese dinerito que estamos pagando por ellos. Así que, mientras relleno los cuadraditos de mi declaración del IRPF, lo único que me alegra este día de primavera es pensar que a cada uno de los políticos que ahora siguen más interesados en enredar para intentar formar un gobierno imposible en aras, dicen, del bien común, que en poner en marcha medidas efectivas para acabar con los evasores, también les va a costar esta tontería su correspondiente puñadito de euros. Ya ven con qué poco me consuelo...

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