21 de agosto de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rajoy no es una serpiente de verano... O sí, que diría Rajoy

Rajoy, practicando deporte.

Rajoy, practicando deporte.

Lo que ocurre es que el presidente nos tiene acostumbrados a los periodistas a que nuestros 'tempos', para él tan precipitados, son siempre errados.

La verdad es que este verano no está necesitando de las míticas serpientes estivales para llenar titulares. Si no nos bastase con Trump y su llegada hasta el abismo con Corea del Norte, aquí en casa también tenemos nuestras 'guerras de las galaxias', especialmente en Cataluña, con turismofobia incorporada. Pues, pese a ello, inevitable ha sido que alguien lance la serpiente: ¿debe irse Mariano Rajoy ya esta Legislatura? ¿Debe acatar ese pacto con Ciudadanos, según el cual se somete a la limitación de mandato a ocho años, es decir, hasta 2019, o, por el contrario, como ha replicado Alberto Núñez Feijóo, eso es algo que ataca los derechos civiles del presidente, que puede presentarse a la reelección cuantas veces quiera? Pues ya tiene usted la polémica servida.

Una polémica que, por cierto, ha sido engordada por las propias declaraciones de Rajoy, asegurando, con lumbalgia incluida, que está "en plena forma" para concurrir, en su caso, a las próximas elecciones, que seguramente tendrán lugar en 2019. O en 2020, que es cuando tocan; quién sabe con alguien tan imprevisible, diciendo ser previsible, como Rajoy.

He tenido ocasión de subir por la pontevedresa 'ruta da pedra e auga', por la que trepa Rajoy en sus vacaciones y que es la presunta culpable del lumbago que le hizo aplazar tres horas su encuentro con el Rey en Marivent. Puedo dar fe de que el recorrido es duro, y Rajoy, por lo visto, lo hace a paso militar, agotando a alguno de sus fornidos escoltas. O sea, que sí está en forma, aunque le ataquen, como a todos los mortales, los dolores traicioneros por la espalda. Cosa distinta es, claro está, que el presidente esté igualmente en plena forma mental y pletórico de moral. También es difícil saberlo en alguien cuya impasibilidad facial se va convirtiendo en legendaria.

Pero estoy a punto de atreverme a decir que la tradicional flema de Rajoy ante lo que le viene, esa consulta ilegal en Cataluña el 1 de octubre entre otros desafíos, tiene algo que ver con algún as que el presidente guarda en la manga. Todo primer ministro tiene la obligación y la posibilidad de estar mejor informado que el resto de los mortales y, por lo que se refiere al mundillo de la política catalana, el cúmulo de irregularidades económicas, de las trampas legales, de los vicios ocultos, es tal que difícil sería que Rajoy, como ocurrió en el caso de Jordi Pujol, no tenga alguna bomba informativa, algún 'dossier' hasta ahora secreto, que administrará quizá en el momento más oportuno. O no...insisto, como diría el galaico Rajoy.

Pero yo creo que sí. Yo pienso que, entre los planes 'B' (o 'A') que Rajoy dice no tener, pero que confío que tenga, se encuentra esta bomba informativa, este conejo en la chistera. Puede que haya decidido no utilizarlo hasta después de lo que Miquel Iceta me calificó como "el choquecito de trenes" del próximo 1 de octubre, un 'choque' que antes, en el Gobierno central, nadie admitía, pero que ahora todos consideran inevitable. Veremos cuántos vagones descarrilan y si hay heridos; la peor parte, en todo caso, va a corresponder a los responsables de la Generalitat..

Tengo para mí que la supervivencia política de Rajoy depende de ese 1 de octubre. Si todo sale de la peor manera posible para todos –y cabe que así ocurra, aunque sea lo menos probable-, Rajoy estará liquidado, entre otras cosas porque el descarrilamiento coincidirá con nuevas comparecencias por la corrupción pasada, y la carga será ya demasiado pesada como para que Ciudadanos le siga apoyando.

Si, por el contrario, Rajoy salta esta barrera, tendrá perfecto derecho a pensar en seguir como la mejor opción, por ahora y visto lo visto, para los españoles. Y lo digo aun convencido de que la limitación de mandatos es un imperativo democrático que todos deberían asumir.

Lo que ocurre es que Rajoy nos tiene acostumbrados a los periodistas a que nuestros 'tempos', para él tan precipitados, son siempre errados. Como si cuanto decimos fuesen serpientes de verano que duran todo el año. Y yo creo, sin embargo, que estamos perfectamente legitimados para hacer cábalas, para todos tan importantes, sobre si Rajoy seguirá o no siendo una apuesta para muchos españoles.

Y no, no creo que estemos abriendo el melón antes de tiempo; en el fondo, si bien se considera, la pervivencia de Rajoy es algo que viene ocupando los efímeros caldos de cerebro de los columnistas desde hace, al menos, un par de años. Quosque tándem, Mariano, abusarás de nuestros serpenteos periodísticos, que tanto te divierten?¿Para cuándo una mayor claridad sobre los planes presidenciales, que tan inquietos nos tienen, y no precisamente por ser este el mes de agosto?

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