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Maduro, el pasado mes de junio en plena tormenta política

ANÁLISIS INTERNACIONAL

Venezuela, Hora Cero

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El régimen chavista de Maduro se tambalea: sus cacicadas para evitar la revocación y su fin ya son insostenibles y tienen una respuesta abrumadora incluso desde dentro del sistema.

 

“Queremos felicitar a los venezolanos por el triunfo del día de hoy, hoy ganó la democracia. Mientras el Gobierno de Maduro utiliza la violencia, la oposición utiliza la democracia.”

 

Así de rotundo se manifestaba hace pocas horas el Andrés Pastrana, que junto a otros tres expresidentes y 15 parlamentarios extranjeros ejercieron de observadores en la consulta de este pasado domingo. Y es que la oposición ha echado el resto en lo que se considera un hito fundamental para intentar bloquear los planes del Gobierno de Maduro para llevar a cabo la reforma de la Constitución.

Este plebiscito, pese a no ser más que un acto simbólico, es crucial para el futuro de Venezuela

Para ello se organizaron más de 2.000 puntos de votación en Venezuela, así como mesas de votación en más de 200 ciudades en el extranjero, y donde pudieron votar más de 7 millones de venezolanos.

La coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) planteó tres preguntas en el plebiscito, que fueron respondidas afirmativamente por más de un 98% de los participantes. La primera consulta a los ciudadanos fue si rechazaban la Asamblea Constituyente; la segunda, la exigencia a las Fuerzas Armadas de respetar la Constitución vigente; mientras la tercera hacía referencia a pedir nuevas elecciones e instar a un gobierno de "unidad nacional".

Hay que señalar que esta consulta no cuenta con el beneplácito del Poder Electoral, ente teóricamente garante de velar por la limpieza de los procesos electorales en Venezuela, pero también es cierto que este órgano en este momento no pasa por ser más que una sucursal del poder chavista sin ningún tipo de legitimidad ni independencia.

Más de 100 muertos

Pero la cuestión tras este acto de desobediencia civil por parte de la oposición es que como se desarrollarán los acontecimientos a partir de los próximos días. Porque se puede considerar que este plebiscito, pese a no ser más que un acto simbólico, es crucial para el futuro de Venezuela. La postura del Parlamento está clara. “Maduro matemáticamente está revocado. Ha quedado claro el mandato que nos han dado 7.186.000 de venezolanos (...) para que podamos tener la certeza de lograr un cambio democrático" se ha apresurado a declarar Julio Borges, presidente del Parlamento.

Y es que se espera que tras este contundente resultado, se dé una vuelta de tuerca a la escalada de protestas, las cuales ya han dejado cerca de 100 muertos desde su inicio el 1 de abril. Hay que recordar que para el 30 de julio está previsto llevar a cabo la elección de los integrantes de la Asamblea Constituyente, y Tibisay Lucena, presidenta del Poder Electoral, ya se ha apresurado a advertir a los adversarios de Maduro que no creen "falsas expectativas" alrededor del resultado del plebiscito.

Todo ello indica que por lo menos durante unas semanas el Gobierno de Maduro se enrrocará en su posición, cada vez más debilitada y con divisiones en el entorno militar, donde parece ser que se empieza a barajar la posibilidad de intentar buscar a la cúpula chavista una salida honrosa mediante un acuerdo con los principales grupos opositores.

 

Chávez, en 2012: su sombra aún es alargada

 

También resulta muy relevante el hecho de que el episcopado venezolano, junto con los rectores de las diferentes Universidades del país, es uno de los más sectores más críticos con la posibilidad de la reforma constitucional auspiciada por Maduro, en una Sociedad donde la jerarquía católica es muy respetada por la opinión pública.

Y es que la oposición en Venezuela cada vez es más fuerte e involucra a dirigentes de pasado oficialista como exministros de la talla de Ana Elisa Osorio o el diputado del bloque oficialista Germán Ferrer, marido de la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz.

Hay que resaltar que la verdadera finalidad de los impulsores de la votación es impedir que la controvertida reforma constituyente se imponga el 30 de julio lo que llevaría a disolver definitivamente el régimen político republicano, encaminándose a una dictadura de facto por parte de los mandatarios chavistas.

El régimen ha suspendido sin horizonte las elecciones de alcaldes y de gobernadores que debieron realizarse el año pasado

Se podría decir que el gobierno pretender crear un organismo con poder sobre el Congreso (de mayoría opositora) y la fiscalía general para eliminar los últimos focos de resistencia al régimen. Para ello la mayoría de los candidatos a la Constituyente son claros aliados del gobierno, y a su vez, aprovechando que este órgano debatirá al menos durante dos años tendrán un pretexto para suspender las elecciones presidenciales de 2018.

Hay que recordar que ya el régimen ha suspendido sin horizonte definido las elecciones de alcaldes y de gobernadores que debieron realizarse el año pasado, así como el mandato constitucional de llamar a un referendo revocatorio, porque según la Carta Magna, al cumplirse el 50% del periodo de gobierno todas las autoridades electas deben someterse a una consulta nacional para determina si siguen o no en el puesto. Curiosamente este modelo fue redactado y elaborado por Hugo Chávez.

8 millones en pobreza extrema

Pero es que la situación en Venezuela es insostenible.  Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (ECOVI), la cantidad de pobres del “modelo” se cifra en más de un 81% de la población, con más de ocho millones de personas (el 28% ) sobreviviendo en lo que se considera pobreza extrema, con un 19% son pobres no extremos y el 34% son nuevos pobres.

Se calcula que menos del 20% del país tiene las necesidades básicas satisfechas. Pero no son solo datos estadísticos, es una realidad que ya abarca cualquier aspecto social. Así los servicios públicos chavistas sólo funcionan lunes y martes para ahorrar energía, y todos los empleados del Estado, más de 3 millones, trabajan sólo lunes y martes, habiendo llegado el Gobierno ha sugerir que también sean dos los días de la semana en los que se puede tomar un baño.

Y es que se puede decir que Venezuela ha llegado a su hora cero. Y no hay marcha atrás en la necesidad de oponerse a un régimen, tan corrupto como dictatorial que está empujando al país a una situación de pobreza desconocida hasta ahora.

 

 

 

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