22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Lo que esconde el despido de Echenique: así gobierna ya Irene Montero en Podemos

Rodríguez, Montero y Mayoral, el estado mayor del "nuevo Podemos".

Rodríguez, Montero y Mayoral, el estado mayor del "nuevo Podemos".

Con el nuevo número tres, Alberto Rodríguez, al frente del aparato y Jone Belarra como puntal en el Congreso, el "irenismo" comienza a dar sus primeros pasos para tumbar a la disidencia.

Cuando hace unas semanas Pablo Iglesias deslizó que su liderazgo en Podemos tocaba a su fin, anunciando veladamente la llegada de "una mujer" a la Secretaría General del partido, su entorno más cercano comenzo a intuir que Iglesias había comenzado a diseñar su abdicación.

Nadie de ese reducido grupo, apenas diez personas, dudó entonces que Iglesias reapareció de su baja paternal para tratar de frenar el hundimiento que las encuestas otorgaban a Podemos el 28-A y a intentar capitalizar cierto maquillaje con su resultado en la generales -malo pero no tan pésimo como muchos preveían internamente- en las municipales y autonómicas del 26-M.

Ya con los números de todo el ciclo electoral sobre la mesa, el caos absoluto en los territorios, la guerra por libre de los Anticapitalistas y la irrupción emergente del nuevo partido de Íñigo Errejón, Iglesias ha comenzado a ceder el poder a la favorita para sustituirle, Irene Montero.

Montero lleva algún tiempo de gira discreta por los cenáculos de la capital -un día líderes mediáticos, otro empresarios destacados, en medio creadores de opinión- y ahora Iglesias ha ido más allá y le ha ofrecido configurar su propia cúpula.

Algunos en el entorno de Echenique ya se tentaron hace un mes la ropa cuando atribuyeron a la propia Montero y sus afines la filtración de que la salida del número tres estaba cerca.

Él puso el grito en el cielo entonces pero su suerte estaba echada. Nada más fácil y oportuno para Iglesias-Montero que endosar al responsable de Organización el caos total del partido en Madrid, y en el resto de España.

 

Echenique, Iglesias y Errejón, una etapa de Podemos que ha tocado a su fin.

 

Son esos mismos afines a Echenique los que endosan a Montero la elección de Alberto Rodríguez, El rastas, como nuevo hombre fuerte en la sede morada. Rodríguez, próximo a la portavoz parlamentaria y que ha cobrado protagonismo en el Congreso desde la salida de Errejón de la Portavocía, cierra el círculo del equipo de la candidata a secretaria general.

Se le unen Ione Belarra, su portavoz adjunta; Noelia Vera; Juanma del Olmo, el hombre de la Comunicación que Montero ha enchufado como asesor tras perder su escaño; Rafa Mayoral; Gloria Elizo; y la gallega Ángela Rodríguez, llamada a más altas responsabilidades en un futuro.

Y es que el Podemos postIglesias comienza a tomar fuerza. Luego llegará el Vistalegre III. Pero solo en el momento en el que Montero lo considere oportuno.

 

 

 

 

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