29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Alfonso Ussía le cambia el mote y hace trizas a Pablo Iglesias por "ordinario"

Pablo Iglesias y Alfonso Ussía.

Pablo Iglesias y Alfonso Ussía.

Ya no es ni será más el Coletas. El líder de Podemos se ha ganado un nuevo apodo por "ordinario". A juicio del periodista la gente educada no hace lo que él hizo delante de todo el mundo.

Este jueves Alfonso Ussía utiliza su columna diaria en La Razón para cambiar de mote a Pablo Iglesias que ya no será más el Coletas, eso era cuando obtuvo su candidatura más de setenta escaños.

Después, "cuando descendió a cincuenta sillones, era el Navatas. Con sus peores resultados, menos de cuarenta escaños, es vicepresidente del Gobierno de España. Y su nueva denominación es el Congojas", concluye tras ver cómo se puso a llorar el martes en el Congreso de los Diputados para añadir que "la gente educada no solloza, zollipea o gimotea por una emoción anunciada, nada sorpresiva".

A su juicio, "esa perra que se ha cogido Iglesias por haber consumado una trampa monumental y esperada, es además de una ordinariez, un asquito de berrinche" porque "ríe mal y llora peor".

Cita entonces UssíaEdgar Neville, que dijo que la gente ordinaria llora por cualquier cosa, motivo o razón, y a don Francisco Silvela, que afirmó "que un político que llora en público, produce mucha risa".

El periodista no tiene dudas de que "ese llanto de Iglesias, posteriormente compartido con la ministra Irene Montero, que se lo ha ganado todo por sus méritos en la vida y en la soledad sin ayudas, es un llanto de victoria parcial en MasterChef o Gran Hermano. Un zollipo muy vulgar y cutre".

Va más allá y asegura incluso que "quien no sabe controlar el llanto, tampoco domina sus necesidades fisiológicas" y aventura que "así como en hechos nos debemos disponer al susto diario y la barbaridad cotidiana en detalles sociales y resbalones protocolarios lo vamos a pasar muy bien" porque, concluye, "esta gente, son además de vulgares, muy cursis. Y espero no molestarlos, porque se me ponen a llorar y los que tenemos que llorar somos nosotros, no ellos. Pero nos controlamos". 

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