O Sánchez o Puig

Se extiende la impresión de que si Pedro Sánchez consigue aferrarse al sillón cediendo más a los separatistas catalanes, sus barones regionales lo van a tener muy, pero que muy difícil. Ximo Puig es uno de ellos.

Para que Ximo Puig siga siendo presidente de la Generalitat a partir de verano se necesitarán dos cosas: que la izquierda sume un escaño más que la derecha en Les Corts, y que el PSPV tenga un escaño más que Compromís, Podemos y EU juntos o por separado. La estabilidad del Consell botánico y la trabajada imagen de pater familias de Ximo Puig entre lideresas más extremas (Mónica Oltra e Isabel Bonig, a las que ahora se suma un desinhibido Toni Cantó) jugaba a su favor.

Hasta las elecciones andaluzas, que supusieron la irrupción de Vox y la esperanza de la derecha en su conjunto de arrebatar el Palau de la Generalitat a la izquierda valenciana. Y esa tendencia se agudiza ahora por lo mismo que antes: por la cuestión catalana, que va a mandar en la agenda política y judicial de aquí a mayo, por lo menos.

Si el juicio al “procés” no fuera ya motivo suficiente de polarización, la solapada negociación presupuestaria está acabando de complicarlo todo. Pedro Sánchez necesita a los separatistas catalanes para sacar adelante los PGE, y los secesionistas están apretando. Porque pueden y porque quieren. Porque ellos lo valen. Lo último ha sido la exigencia de un mediador entre Gobierno y Generalitat, en plan de igualdad, que el Ejecutivo sanchista disfraza de mesa de partidos catalanes con un relator para ordenar el debate y tomar notas. O sea, un moderador. O sea, un mediador.

Los barones socialistas son conscientes del nivel creciente de enfado de sus ciudadanos, incluidos sus votantes potenciales. Y están muy preocupados, como ya hemos expuesto aquí en diversas ocasiones. En el caso de Puig, con mayor motivo si cabe por la doble exigencia electoral que debe cumplir para revalidar mandato. Por eso, y porque todo parece aliarse en su contra: las encuestas que ya empiezan a poner por encima del fiel a los partidos de derecha, la ministra Batet regalando la baza de la lucha contra la infrafinanciación a Compromís, y ahora el relator, que le ofrece argumentos en bandeja a Vox (original) y sus copias (PP y Cs). Esas tres cosas a la vez hacen cada vez más improbable -pero no imposible- que los socialistas repitan el milagro de gobernar perdiendo.

Así que tocaba reaccionar. El castellano-manchego Emiliano García-Page ha pedido la convocatoria del Consejo Territorial del PSOE, el único sitio en el que su partido escucha a sus barones. Veremos cuántos hablan y en qué términos. Por lo que dicen las crónicas capitalinas, con el quijote socialista están sus homólogos extremeño y aragonés.

Hay un cuarto barón de entidad del PSOE en ejercicio: el valenciano Ximo Puig. De momento se le ha oído decir -sobre la figura del “relator”- que “cualquier aportación será positiva” en un “espacio de debate entre partidos, pero no en el ámbito institucional”, y que “no hay ningún tipo de necesidad de ninguna intervención foránea”. Ahora tiene tres meses para explicárselo a los valencianos.

Comenta esta noticia
Update CMP