26 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Casado acierta: si Sánchez no quiere parecer golpista, que no gobierne con ellos

 

 

 

El presidente del PP, Pablo Casado, no sólo no ha rectificado sus durísimas palabras para Pedro Sánchez pronunciadas en el Parlamento, sino que se ha reafirmado en ellas, con toda la razón. Que en España ha habido un Golpe de Estado, procedente del independentismo catalán, lo confirma el tipo de delitos por los que se va a juzgar a 17 de sus cabecillas: la rebelión y sedición son, en distintos grados, comportamientos que intentan conculcar por la fuerza el régimen constitucional vigente, atentan contra el Estado de Derecho y ponen en riesgo la propia democracia.

Es tan grande la irresponsabilidad de Sánchez que lo extraño es que la oposición no le pusiera frente a su espejo antes

Y eso es lo que ocurrió -y ocurre- en Cataluña y por eso el Tribunal Supremo va a juzgar en breve a los políticos presos conocidos por todos. Pero no sólo lo supone la Administración de Justicia, ni el PP, Cs o una gran mayoría de la sociedad española.

También lo creía el propio Pedro Sánchez, que sólo dos semanas antes de encabezar una moción de censura inviable sin el respaldo soberanista, consideraba un Golpe de Estado lo sucedido en Cataluña, exigía un endurecimiento del delito de rebelión para que nadie se escapara por tecnicismos jurídicos y tildaba de xenófobo y supremacista al heredero de Puigdemont, Quim Torra.

La descripción que hizo entonces Sánchez era la adecuada, y nada ha cambiado desde entonces en el comportamiento y las intenciones del soberanismo. El único matiz, bien relevante, es que el secretario general del PSOE se lanzó a por una presidencia negada en las urnas sabiendo que sólo la lograría con quienes el mismo consideraba un peligro para España.

 

Esa decisión ha servido, en exclusiva, para que Sánchez llegue a La Moncloa y, con ello, se invierta la realidad y de repente parezca imprescindible deponer la acción judicial, aceptar el desafío e incluso, de manera escandalosa, pactar con él desde la cárcel los Presupuestos Generales del Estado.

Un irresponsable

Es tan grande y tiene tan pocos precedentes la irresponsabilidad de Sánchez que lo extraño es que la oposición no le pusiera frente a su espejo antes. Es un presidente que cosechó dos derrotas históricas para el PSOE. Que se niega a convocar Elecciones Generales para que los españoles decidan. Que le debe el puesto a Puuigdemont, Iglesias, Junqueras y Otegi. Y que ha cedido en Podemos la política económica y al nacionalismo la llave de la gobernación.

Sánchez quiere que parezca necesario deponer la acción judicial, aceptar el desafío e incluso, pactar con él desde la cárcel los Presupuestos 

Si la mera descripción de los hechos le resulta ofensiva a Sánchez, lo que debe hacer es cambiarlos con otros igual de inopinables, y no con frases vacías ni ataques a la oposición. Ningún presidente está facultado para negociar con la estructura institucional y económica de España, pero mucho menos uno que carece de plácet en las urnas; lo sustituye con manipulados sondeos del CIS; se niega a consultarle a los ciudadanos y se alía con todo aquello que amenace a la Constitución, la Casa Real y en general los cimientos democráticos del país.

No sólo acierta Casado al no rectificar, sino que lo haría mucho más si, tanto él como Albert Rivera. se mantuvieran cada día en ese discurso : Sánchez no ha sido elegido por los españoles y no está facultado para las concesiones que hace para conservar ese puesto; y no hay nada más justo ni más democrático que señalar ese bochorno y exigir una inmediata salida que sólo pueden dar las urnas.

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