Los planes de la CIA para desestabilizar la RDA

A los pocos días de estallar la revuelta en Berlín oriental la CIA aprobó una ofensiva que mediante operaciones psicológicas pretendía hacer caer el régimen comunista. No llegaron a tiempo

Todo ocurrió demasiado rápido aquel 16 de junio de 1953 en Berlín oriental. Lo que parecía una protesta obrera por un recorte de sueldo y una anunciada subida de precios, en unas horas se convirtió en una auténtica revolución.

A la mañana siguiente 40.000 berlineses marchaban por la capital con una mezcla de gritos y reivindicaciones que hizo temblar a los jerarcas comunistas. Los obreros dejaron de entonar eslóganes sociales y comenzaron a gritar a favor de la libertad y contra la opresión soviética.

El presidente de la República Democrática Alemana (RDA) decidió no arriesgar: no podía dejar que aquello siguiera creciendo, y con la ayuda de 16 divisiones acorazadas soviéticas, aplastó la rebelión. Quedaron para la posteridad las imágenes de los ciudadanos lanzando adoquines contra los tanques y una represión que todavía a día de hoy no pone de acuerdo a los historiadores, y que en cualquier caso, acabó con centenares de ajusticiados tras juicios sumarísimos.

Nunca se supo, pero apenas 5 días después de aquel estallido, la CIA ya había aprobado un plan para aprovechar las revueltas y provocar -en un efecto dominó- la caída del régimen comunista en la RDA y en otros estados “satélites” de la URSS.

El plan era muy detallado. Constaba de 15 hojas más un apéndice de 7 folios con los “mensajes-fuerza” que debían utilizarse en esta campaña.

El documento identifica a la mejor arma que los EEUU tenían para lanzar sus operaciones psicológicas, que no era otra que su mismísimo presidente. El prestigio del general Eisenhower lo hacía la persona idónea para, a través de viajes y declaraciones, erosionar el liderazgo de los gobiernos “marioneta” en estos países.

Utilizo el término “marioneta” porque es el que recoge el documento. Digo más: “puppet” es la palabra más repetida en las 15 hojas del plan. Está claro que desde la CIA se quería que calara esta idea.

La agencia estadounidense se muestra satisfecha con el lema “Russki Go Home” que comenzaba a extenderse, aunque algunos analistas recomiendan la personalización de este lema con un “Ivan Go Home”, que es lo mismo, pero más de ir por casa.

La CIA hace un estudio pormenorizado de qué medios de comunicación europeos puede utilizar para esta campaña, y sorprendentemente, se fija en Radio Madrid. Un párrafo entero dedica a esta emisora desvelando que “su programación incluye un buen número de ataques de guerra psicológica contra los soviéticos y sus autoridades marionetas”. Más “puppets”. Desacreditar a esos líderes que “actúan bajo los dictados soviéticos” será la piedra angular del plan.

Esta operación se jugaba su éxito en los 60 primeros días, y se iniciaría con una campaña de deserciones en las fuerzas armadas de la RDA y otros países. Se pone el foco en los jóvenes oficiales (que se les supone menos cargas familiares) y en los pilotos de las fuerzas armadas por motivos obvios: la facilidad para pasarse de bando con sus aeronaves, y el efecto mediático y propagandísticos que estas deserciones “volantes” pueden tener.

A continuación, se pediría en la ONU la condena de la represión ejercida por la RDA contra los obreros los días 16 y 17 de junio de 1953. Los escolares estadounidenses escribirían cartas a los huérfanos de los fusilados aquellos días y se erigiría un monumento en Berlín occidental en recuerdo a los caídos.

Se buscaría un lugar para acoger a todos los que quisieran huir del comunismo en Europa, dándoles tierras en Brasil y reubicándolos para iniciar una nueva vida lejos de la URSS. Los “luchadores contra la tiranía” tendrían una nueva patria en América.

Se formaría un cuerpo de guerrilleros contra el comunismo que esperarían la señal del levantamiento en aquellos países, mientras en Europa occidental se entrenaba un “cuerpo de voluntarios” incluyendo desertores –principalmente- de la URSS.

Este plan tenía su propia “performance” explicada en la página 12: se grabarían imágenes de un tanque ruso cerca de la frontera con la República Federal Alemana, preferiblemente de noche, “dando la impresión” de que la tripulación salta del vehículo y a la carrera abandona su equipamiento militar y se pasa al bloque occidental.

La historia sería creíble, y cuando la URSS lo negara, desde EEUU se reafirmaría la autenticidad de las imágenes, y de la historia, aduciendo que se mantiene el anonimato de aquellos soldados “para proteger a sus familiares y amigos en Rusia”.

Y llegamos ya al apéndice con los “lemas” que durante esta campaña deberán repetirse en todas las acciones de esta auténtica guerra psicológica: “No es sólo por el pan, es por tu libertad”, “Vuelve a Europa”, “El poder soviético se derrumba”, “Corre por tu vida”… y así hasta 16 “ideas” para levantar a media Europa contra el comunismo.

A pesar de que los analistas de la CIA se dieron mucha prisa en redactar este plan, los soviéticos fueron más rápidos en aplastar la rebelión.

Me cuesta creer que este documento se quedara en un cajón a pesar del fracaso del levantamiento en Berlín. Leyéndolo ahora con perspectiva, me parece que algunas cosas de las que pasaron años después (en 1958 en Hungría y en 1968 en Checoslovaquia) se explican con este plan.

Y bueno, ahora tras la desclasificación de este documento secreto, a mí ya siempre me quedará la duda de saber si Conrad Schumann –aquel famoso soldado de la RDA que en agosto de 1961 inmortalizó el saltó a las alambradas berlinesas- desertó de verdad o fue parte de un plan. Como no me atrevo a dar un veredicto, pues no me mojo.

Sí, estamos pensando lo mismo.

*Experto en Seguridad y Geoestrategia.

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