15 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las ventas mundiales de coches pueden bajar un 5% este año

El sector de la automoción se enfrenta a una recesión derivada de los retos estructurales a los que se enfrenta. Esta bajada aumentará el riesgo crediticio de muchos de los proveedores.

La reorganización de la industria y la evolución de los hábitos de consumo en torno al automóvil pueden propiciar un grave deterioro de la situación financiera de todas las empresas de automoción a lo largo de la cadena de valor, incluidos los fabricantes de piezas originales. En un contexto de incertidumbre en torno a las tecnologías que prevalecerán en el futuro de la movilidad, el último informe sectorial de Crédito y Caución apunta que serán necesarias grandes inversiones para adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado.

Solo en el segmento de los vehículos eléctricos, van a ser necesarios más de 300.000 millones de dólares en los próximos años. Innovaciones como la conducción autónoma o la relativa simplicidad de los motores eléctricos, que utilizan muchas menos piezas que los motores de combustión, están atrayendo a actores ajenos al sector que cuentan con una fuerte capitalización y ventajas tecnológicas y propiciando una reestructuración de la cadena de valor. Por no hablar del "tiro en el pie" que Europa entera se ha pegado abrazando esa electrificación que da una ventaja sin precedentes a los fabricantes asiáticos.

Según el estudio, las ventas mundiales de automóviles disminuirán un 5% en 2019, y este contexto supone un gran reto para la mayoría de los pequeños y medianos proveedores. Muchos de ellos se ven gravemente afectados por la actual recesión, ya que las ventas se han deteriorado y los márgenes, ya de por sí escasos, se han reducido aún más. Debido a ello, los niveles de morosidad e insolvencia están creciendo ya entre los operadores que suministran los componentes menos valiosos a un solo fabricante.

A pesar de que en un horizonte a dos años, la aseguradora de crédito no contempla que el ajuste del sector conduzca a un deterioro grave de la situación del riesgo de crédito en España, donde la automoción es un sector de gran peso que representa el 10% del PIB y emplea al 9% de la mano de obra, nuestra industria no puede ni debe relajarse. Nuestros coches de combustión tienen unos niveles de calidad de fabricación que deben mantenerse a la vez que incorporamos tecnologías alternativas que nos permitan afrontar el futuro con garantías.

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