07 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Por qué Sánchez necesita un acuerdo serio con el PP... y Elecciones en 2021

Aunque logre renovar el Estado de Alarma con Cs y el PNV, el drama excede de acuerdos coyunturales y requiere respuestas conjuntas de los dos grandes partidos. Y luego, a las urnas.

 

 

Difícilmente podremos tener nunca un presidente tan creído de sus posibilidades como Pedro Sánchez. El objetivo de conservar el poder le moviliza con determinación de granito. Naturalmente, ya no está en su mano recuperar el desgaste sufrido por su negligente gestión de la crisis del coronavirus.

Más de veinticinco mil muertos son una cicatriz imposible de esconder para cualquier político. A eso debe añadir las dificultades de la abismal recesión que se viene encima. Asimismo, Sánchez está más solo que nunca. Los últimos acontecimientos han servido para constatar que el líder socialista no cuenta con apoyos para seguir con su idea de ir sumando prórrogas al estado de alarma hasta el final de la desescalada. Los contactos discretos desplegados desde hace días con aliados en la moción de censura como ERC o el PNV dan fe de su debilidad.

 

Ante ese agorero cuadro, La Moncloa se agarró a la más vieja de las artimañas partidistas. La máquina de “picar carne” de La Moncloa  se puso en marcha. Pudo visualizarse ya el fin de semana, con el mismo Sánchez a los mandos. Luego, el lunes, José Luis Ábalos, en ningún caso como ministro de Transportes sino en su condición de secretario de Organización del PSOE, continuó la tarea.

Ambos, además de poner a caldo al Partido Popular, dejaron listo el barbecho para que el martes, tras el Consejo de Ministros, la portavoz María Jesús Montero prosiguiese el trabajo sucio de demonizar a Pablo Casado por su negativa de respaldar la extensión de las medidas excepcionales. El chantaje “estado de alarma o caos” se encuentra sobre el tapete. Para completar el esperpento, Pablo Echenique, siempre en su estilo barriobajero, arrojó sobre el PP los muertos de la pandemia.

 

 

Hablemos claro. Dado que la situación requiere el mejor de los gobiernos posibles y Sánchez formó casi el peor de los imaginables, ha optado por enfangar al principal partido de la Oposición. Un plan con las piernas muy cortas.

Y eso que la previsible abstención de Casado salvará de nuevo a Sánchez en el Congreso, a pesar de sus críticas a la reiteración del estado de alarma. Con todo, el paso del presidente del Gobierno por la Cámara Baja este miércoles va a asemejarse mucho a una “cuestión de confianza” y, desde luego, no va a salir fortalecido. Lo que pondrá en entredicho la estabilidad de la legislatura.

No cabe duda: el proyecto de Sánchez está seriamente tocado. En este contexto, y con la grave crisis por la que atraviesa España, el presidente ya debería haber desengrasado los mecanismos para buscar el acuerdo nacional con el PP. Es de sentido común. Por responsabilidad de Estado. Es cierto que él siempre ha rechazado esa posibilidad, pero las circunstancias le obligan.

Los dos grandes

El escenario político, social y económico del país hace imprescindible el concurso de las dos grandes fuerzas para poner en marcha asuntos inaplazables que son de vital necesidad. Y, si acaso, al consenso se le puede añadir la coletilla de una convocatoria electoral en 2021.

Sería el momento para que cada uno expusiera sus recetas y defendiese sus colores partidistas. La pandemia ha configurado un nuevo mapa político. Y Pedro Sánchez está obligado a redefinir hasta sus certezas. No puede sobrevivir de otra manera. Porque por mucho que haya sido capaz de venderse como un líder “resistente”, sabe bien que aislado como está no va a ninguna parte. 

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