21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Presidente, ¿no le deja Podemos posicionarse contra Maduro?

 

 

España debería estar liderando al ya amplísimo bloque internacional que se ha posicionado en favor de la vuelta a la democracia plena en Venezuela pero, en su lugar, está en el furgón de cola de quienes esperan acontecimientos y decisiones comunales de Europa para dar ese paso.

Por múltiples razones culturales e históricas, nuestro país tiene la obligación y la autoridad para legitimar el cambio que, desde la calle y las instituciones ajustadas a derecho, se impulsa en Venezuela contra ese sátrapa empobrecedor llamado Nicolás Maduro que perpetúa la estirpe del más siniestro aún Hugo Chávez.

Con Guaidó

Pero no, amparado en la tibieza de la Unión Europea, superada una vez más por su propia indolencia diplomática y política, Pedro Sánchez no se ha posicionado de la única manera presentable en en estos momentos: reconociendo al presidente Guaidó, que apelando a la Constitución venezolana y a la auténtica Asamblea Nacional, se ha proclamado presidente en aplicación del precepto legal de aquel país que se lo permite.

Avergüenza que un partido con ese discurso decida casi todo en España, pero avergüenza aún más que el Gobierno lo consienta

Desde Estados Unidos hasta Canadá, pasando por la práctica totalidad de Hispanoamérica y Brasil, la comunidad internacional se ha apresurado en reconocer a Guaidó, sin duda movida por un deseo de facilitar la transición desde un régimen cruel a otro democrático. El de Maduro, caracterizado por la represión, el hambre, el asalto a las instituciones, el desprecio a la Justicia y el uso de la violencia; frente al de Guaidó, sustentado en las leyes y con el único objetivo posterior de devolverle la palabra al pueblo.

Nada justifica la equidistancia, ni siquiera el lógico tacto diplomático, pero mucho menos si con ello se consolida la sensación de que Sánchez, simplemente, no puede hacer otra cosa: su principal aliado, Podemos, se ha posicionado a favor de Maduro y su constante represión, y ha tildado de Golpe de Estado al respuesta de una oposición perseguida, anulada y hasta encarcelada.

Sin liderazgo

Avergüenza que un partido con ese discurso decida casi todo en España, por mor de la debilidad de Sánchez, pero avergüenza aún más que el Gobierno lo consienta. Antes o después, en Venezuela volverá la libertad, y actitudes como ésta alejan a España de la solución y empañan su liderazgo en la zona, cada vez más borroso.

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