18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El demoledor gesto de la Selección de baloncesto que abochornó a Pedro Sánchez

Siempre le quedará la entrada con su mujer, Begoña Gómez, en el FIB de Benicásim porque el presidente del Gobierno se ha llevado dos tazas de caldo llenas en el Mundial de China.

Este lunes la prensa se tiñe de rojo para dar la enhorabuena a los Campeones del Mundo de Baloncesto y en su columna de ABC, Jesús Lillo va un paso más allá en un análisis que termina salpicando al presidente del Gobierno.

Y es que, según sus palabras, "el himno español sonó en Pekín en una versión metalera, casi de peña y pachanga, pero nadie lo pitó" porque "no llega tan lejos el rechazo" que a veces se vive dentro de nuestras propias fronteras.

Recuerda Lillo, que "el capitán Rudy Fernández lloró ayer al recordar a su abuelo, fallecido hace unos meses, y Ricky Rubio quiso inspirar con el triunfo de la selección "a mucha gente para superar los baches del día a día".

Para el periodista, "conscientes del país para el que juegan y trabajan, difícil como una prórroga, la humildad de los campeones del mundo de baloncesto fue su mejor canasta, triple de modestia contra la soberbia de quienes nunca han empatado con nadie". 

Y aquí establece las duras comparaciones: "Hay que estar a las duras y las maduras, pero Sánchez no termina de cogerle el punto a la fruta. Tampoco a un seleccionador al que no hace mucho criticaba con desahogo de ultra".

Con ironía añade que "para celebraciones privadas –entrada con acompañante– el presidente del Gobierno siempre tendrá el recinto del FIB de Benicásim, pero lo de ayer era una genuina cuestión de Estado, una alegría compartida con todos los que están con el agua al cuello, real o figurada, o se asoman al cauce del Segura sin cámara de fotos".

Y por eso concluye demoledor contra el "fotogénico" Sánchez: "Por todo lo malo que se llevan por delante, hay que estar en esas riadas, aunque no den votos y apenas duren dos horas". 

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