30 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez hace prisionera a Madrid de una burda guerra para derribar a Ayuso

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

El Gobierno ignora las necesidades sanitarias y antepone sus objetivos partidistas en una lucha inaceptable que convierte en rehenes a seis millones de ciudadanos.

 

Buena parte de la Comunidad de Madrid permanecerá los próximos quince días, al menos, en Estado de Alarma, por decisión caprichosa y unilateral de Pedro Sánchez, sustentada en razones políticas más que sanitarias. Su obsesión por aprovechar la pandemia que él mismo aumentó con su negligente gestión desde marzo para, paradójicamente, asaltar la Puerta del Sol; le ha llevado a exprimir al máximo los límites de su capacidad legal.

No habría duda de la aplicación de ésta o cualquier ora medida, por traumática que fuera, si las circunstancias lo reclamaran. Pero no debiera haberla tampoco de evitarla si existieran alternativas o si las circunstancia objetivas no la requiriesen.

Y éste es el caso. Hay otras opciones igual de eficaces  y más compatibles con la actividad económica y los derechos individuales: lo dicen las cifras de la pandemia en Madrid, que se han reducido de manera evidente con las restricciones implantadas por el Gobierno regional hace tres semanas y que han provocado, según los datos del Ministerio de Sanidad, un retroceso muy relevante de los contagios hasta situarlos muy por debajo del umbral de intervención decidido por el propio Gobierno.

 

¿Cómo es posible que se intervenga Madrid y se la rodee de un insólito cordón policial cuando la curva de contagios, la tasa de transmisión o incluso la mortalidad con arreglo a su población no solo se ha reducido sino que además es sensiblemente inferior a la de otras Autonomías?

¿Con qué datos, cifras, documentos y argumentos se justifica una medida tan arbitraria y, a la vez, con qué razones se desecha hacer lo mismo en Navarra, Cataluña, La Rioja y otras tantas Comunidades con peores índices? ¿Quizá las de ese falso Comité de Expertos que nunca existió pero que se esgrimió como fuente de todas las decisiones previas?

No se trata de elegir entre integridad sanitaria y libertad económica y social, como se pretende caricaturizar a los detractores del Estado de Alarma. Sino de buscar la fórmula para intentar integrar todo ello en una política transversal que necesariamente ha de contar con la colaboración de los Gobiernos central y autonómico.

Sánchez está más ocupado en derrotar a Ayuso que en acabar con el virus cuyos efectos propagó su negligencia hasta extremos inaceptables

Eso pretendió Isabel Díaz Ayuso hasta el último momento. Y eso rechazó Pedro Sánchez desde el primero, contrariado por el fallo adverso del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que anuló las imposiciones irregulares impuestas ya hace una semana.

Que el Gobierno con peores datos de pandemia del mundo, en términos de contagios y mortalidad, pretenda presentarse como garantía de eficacia, es una broma cruel. Pero que lo haga además desde el capricho, sin justificaciones muy precisas, con agravios comparativos y más pendiente de que se note su injerencia que de que ésta sea productiva; es intolerable.

A Sánchez le importa más derrotar a Ayuso que al virus. Y le preocupa más salvar su cara que entender y explicar por qué la epidemia ha provocado en España más estragos de toda índole que en ningún otro lugar de Europa y, tal vez, del mundo.

Con ese bagaje, envuelto en mentiras y manipulaciones diarias, lo que ha hecho con Madrid es una cacicada inaceptable, que ni ayuda a frenar la pandemia ni responde a la imprescindible cooperación entre Administraciones ni respeta a los ciudadanos, convertidos en rehenes de una guerra política ajena inducida por un presidente dispuesto siempre a superar todas las líneas democráticas para alcanzar su objetivo.

Comenta esta noticia