20 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La verdadera protagonista de la Super Bowl que eclipsó a Tom Brady y Adam Levine

Con las miradas de medio mundo pendientes de la Gala en la que lo deportivo se difumina en medio del espectáculo más de uno se quedó defraudado por lo que muchos definieron como aburrido.

La madrugada del domingo al lunes tenía lugar el acontecimiento deportivo anual más importante de Estados Unidos, la Super Bowl, esa gala, porque casi es más una gala que un la final de un partido, donde la población americana se divide a partes iguales y donde más de medio mundo está pendiente.

La Super Bowl es gran acontecimiento donde se une deporte, pasión, música y muchos ceros a las arcas americanas, como a empresas privadas. Para que nos hagamos una idea, algo más de 4 millones y medio de dólares por 30 segundos de anuncio. Este año se pudo ver a Harrison Ford con perrito incluido o a la finísima Carrie Bradshaw brindar con una cerveza con El Nota, el personaje al que Jeff Bridges da vida en El gran Lebowski de los hermanos Coen.

Pero ni la interpretación de Sarah Jessica Parker ni la de Jeff Bridges pudieron poner mucho color a una gala, definida como aburrida y es que la actuación de Maroon 5 no consiguió eclipsar a las actuaciones de otras artistas femeninas que amenizaron la final por excelencia del fútbol americano. Parece que son ellas, más que ellos, los que consiguen poner luz en la Super Bowl. Beyoncé, Katy Perry, Madonna, Lady Gaga fueron más llamativas que el grupo de Adam Levine.

Ni que él, a modo de cebolla, fuera haciendo su striptease particular donde acabó quitándose, el abrigo, la cazadora y la camiseta tirando de dorsales y pectorales, pudieron competir con actuaciones de otros años. 

La puesta en escena para la mitad del partido no convenció frente a otras actuaciones de ediciones pasadas. Eso por no olvidar el show que protagonizaron Janet Jackson y Justin Timbarlake, tirando de pezón de la cantante y por el que desde entonces, el show -para evitar sustos- va en con un retardo de unos segundos de diferido. 

Curiosa es la vida que el que comenzó a hacer arder la Super Bowl, fuera el propio hermano de Janet, Michael Jackson allá por el año 1993 cuando se jugaban la final en Dallas, los Cowboys frente a los Buffalo Bills. El ídolo de millones de personas daba un giro a una final que, desde entonces, siguen millones de incondicionales con un gran espectáculo de algo más de 10 minutos en el que interpretaba desde Moonwalker hasta el mítico We are the world que con miles de voces de niños y jóvenes de distintas razas dio la vuelta al mundo.

Este año lo que ha dado la vuelta al mundo no ha sido ninguna canción sino la cantidad de alitas de pollo que se han consumido. Según el Consejo Nacional del Pollo, la noche de la Super Bowl se consumieron más de 1.300 millones de alitas de pollo, con las que se podría dar tres veces la vuelta al mundo, eso por no hablar de los más de 1.200 millones de cerveza y el aguacate mexicano, del que se exportan más de 120 millones de toneladas desde semanas antes.

Menos mal que ganó el equipo de Tom Brady, los New England Patriots que ganaron de 10 a Los Angeles Rams. El fubolista americano más veterano de la NFL, su mujer Gisele Bündchen y su hija se convirtieron en los grandes protagonistas del partido de Super Bowl y en especial la pequeña, que estaba feliz con el triunfo del equipo de papá.

Vivian Brady de seis años se metió al público en el bolsillo. Emocionada, no paraba de besar, ni de abrazar a su padre. De lo más graciosa se colgaba del cuello de papi y respondía incluso a los periodistas. Sin duda todo un espectáculo, que ni ella ni Brady, ni la modelo brasileña podrán olvidar.

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