El paso atrás del president Puig que refuerza al ministro Ábalos

Puig y Barceló primero aseguraron que el informe valenciano para pasar a la fase I era de matrícula, y el resultado fue un suspenso. Luego dijeron que pedirían ya el pase a la fase II, para después decir que la Comunidad V

Puig y Barceló primero aseguraron que el informe valenciano para pasar a la fase I era de matrícula, y el resultado fue un suspenso. Luego dijeron que pedirían ya el pase a la fase II, para después decir que la Comunidad V

El jefe del Consell recurre al argumento de prudencia para no pasar a la fase II cuando días atrás arremetió contra el gobierno cuando, por supuesta precaución, negó el pase a la fase I

"Prudencia". Ha sido el argumento esgrimido por la consellera de Sanitat, Ana Barceló, y por el president de la Generalitat, Ximo Puig, para no pedir el paso de la Comunidad Valenciana a la fase II a partir del próximo lunes después de haber anunciado días antes que sí lo solicitarían.

Se ha convertido en la única autonomía en fase I que ha decidido no participar en la prueba y seguir preparándose para la próxima convocatoria. Ni tan siquiera ha permitido que lo hicieran los diez departamento de salud - a pesar de insistir con vehemencia durante semanas en que la unidad geográfica debería de ser el departamento de salud y no la provincia- que transitaron en primera instancia a la fase I y que cumplen este domingo sus dos semanas de permanencia en el mismo ciclo, criterio que remarca el Gobierno.

Y ese mismo calificativo, el de "prudencia", fue el que resumió la justificación argumentada por el Ministerio de Sanidad hace un par de semanas para suspender a la Comunidad Valenciana, dejarla con el 0 y no aceptar su pase a la fase I. Esta decisión provocó un ´levantamiento´de Puig, que lanzó un batería de críticas contra el Gobierno que dirige su mismo partido, el PSOE.

Después de unas quejas iniciales centradas más en la incomprensión del suspenso, el president de la Generalitat se lanzó a una gira por medios nacionales en los que denunciaba que a la autonomía valenciana no se le había tratado "de manera justa", que "tiene que haber la máxima transparencia" o que "lealtad no significa sumisión", entre otros mensajes para poner en tela de juicio los criterios del Gobierno para frenar el avance a la fase I.

 "Ha sido mucho más crítico con el Gobierno, de su propio partido, que, por ejemplo, Castilla y León, que dirige el PP", explicaba un alto cargo socialista. Esa beligerancia levantó una polvareda de críticas y debates en el seno del PSPV-PSOE, con llamadas de atención, sobre todo, de seguidores del ministro José Luis Ábalos, el gran contrapeso en el partido a Ximo Puig y el líder de la corriente o familia cuyo peso creciente pone en duda el liderazgo del propio Puig en el partido.

Ya le plantó batalla en 2017 por la secretaría general con el alcalde de Burjassot, Rafa García, como abanderado, y previsiblemente hará lo mismo el próximo año si el president de la Generalitat aspira de nuevo a ser secretario general.

En los últimos días la decisión de la Generalitat, oficializada el miércoles, de no pedir el cambio de fase ha rearmado a los partidarios de la determinación del Gobierno y, por ende, del ministro Ábalos, de no autorizar hace dos semanas el avance de la Comunidad Valenciana en los estratos de la pandemia.

"Ahora utiliza los mismos argumentos, los de prudencia, que entonces criticó. No tiene sentido la campaña de desgaste que organizó, con cinco días de continuas críticas al Gobierno, para ahora no pedir el cambio a la fase II por precaución", señala a EsdiarioCV un miembro del Comité Nacional del PSPV-PSOE que ve una contradicción en la actuación de Puig, ya que "utiliza la misma justificación para no pasar que la del Gobierno hace dos semanas y que él tanto criticó".

El hecho, además, de pedir que no transite toda la Comunidad Valenciana al unísono y negar la progresión a los diez departamentos de salud que sí lograron el aprobado hace 15 días, ha generado cierto malestar en alcaldes y militantes de esos municipios afectados, que esperaban con impaciencia aliviar las medidas restrictivas de movimientos.

Del combate a la prudencia

En la práctica, se trata de una decisión que, desde el sector abalista, consideran que debilita la posición de Puig al incurrir en incoherencias entre el discurso combativo de la pasada semana y el ´prudente´de esta. Todo ello en clave precongresual, a un año ya del próximo cónclave socialista que decidirá quién lidera el partido a partir del verano de 2021.

Este debate interno se produce en una semana en la que el ministro José Luis Ábalos ha sufrido protestas en la puerta de su domicilio ven Madrid. Este hecho ha generado una movilización en su defensa por parte de sus seguidores, con una campaña en redes con la etiqueta #yoconÁbalos, que incluso podría haber derivado en una concentración de apoyo, desactivada para "no poner el foco" en el escrache.

En cualquier caso, entre el refuerzo indirectamente a sus argumentos como miembro del Gobierno de prudencia al recular Puig y no pedir el pase a la fase II, y las muestras públicas de apoyo de sus seguidores y de otros que no lo eran tanto pero que se van sumando, el secretario de organización nacional, José Luis Ábalos, sigue potenciando su liderazgo en el PSOE valenciano.

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