24 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Abascal intenta frenar el ascenso del PP con una moción inofensiva para Sánchez

Abascal pasa ante el ministro de la Seguridad Social.

Abascal pasa ante el ministro de la Seguridad Social.

La maniobra de Vox, similar a la que Iglesias hizo en 2017 contra el PSOE con el Gobierno de Rajoy como coartada, tensiona el centro derecha y anticipa un inicio de curso explosivo.

No entraba en el guión, pero este miércoles fue Santiago Abascal y no Pedro Sánchez el protagonista del último pleno antes del parón estival, uno teóricamente convocado para que el presidente del Gobierno diera cuenta de los acuerdos del último Consejo Europeo, vital para España.

La moción de censura anunciada por el presidente de Vox para septiembre sacudió el tablero político y anticipa un inicio de curso muy movido. No en vano a ello se suma el arranque de la negociación de los Presupuestos y la previsible confirmación de la inhabilitación de Quim Torra por parte del Tribunal Supremo. Esto último desencadenará a su vez la convocatoria de las elecciones catalanas.

Los de Abascal estaban pletóricos. Sabían que habían pillado al resto de partidos con el pie cambiado. Empezando por el PP de Pablo Casado, que ni remotamente sospechó nada, según confirman fuentes de la dirección popular a ESdiario. 

En el principal partido de la oposición pasaron de la sorpresa al enfado en cuestión de segundos, al saberse el gran objetivo de esta moción de censura condenada al fracaso, en pleno ascenso del PP en las encuestas. Hasta Adriana Lastra lo vio enseguida: "No sé si ha dado cuenta, pero la extrema derecha acaba de anunciar una moción de censura contra usted", le dijo la portavoz del PSOE a Casado en tono burlón.

Casado durante una de sus intervenciones.

 

Lo que sí hicieron los populares fue reaccionar con rapidez, cortando de raíz cualquier especulación sobre su postura y evitando que se abra el más mínimo debate interno sobre si apoyar o no a Vox. El PP corrió presto a anunciar que no apoyará una moción de censura que, en palabras de su secretario general, equivale a "salvar al soldado Sánchez". "No cuenten con nosotros para maniobras de distracción que refuercen al PSOE", señaló Teodoro García Egea. 

 

Los populares se malician que esta moción no es sino un truco de Abascal para coger impulso en un momento en que Vox está cayendo en las encuestas. En el PP sostienen que desde febrero, y con su estrategia de "oposición responsable", han recuperado medio millón de votos que se fueron a Vox, como ya contó este diario.

En cualquier caso, existe un precedente muy similar de hace apenas tres años, y en este caso el protagonista fue Pablo Iglesias. En junio de 2017 éste presentó una moción de censura contra el presidente Mariano Rajoy que, en realidad, lo fue más contra el PSOE. 

Por aquel entonces Pedro Sánchez acababa de volver a la Secretaría General del PSOE y el partido estaba roto y muy débil. Iglesias quiso aprovecharlo. La moción de censura fracasó con la abstención de los socialistas y los únicos votos favorables de Podemos, ERC, Bildu y Compromís.

En su discurso para defender la abstención socialista, el ahora ministro José Luis Ábalos sostuvo: "La moción no va a prosperar y, al final, lo único que se va a conseguir es que el PP se levante a aplaudir como si hubiera superado un ataque feroz, como si hubiera superado una prueba dificilísima, y al final lo vamos a consolidar un poquito más (...). Ni aunque votáramos que sí esto saldría adelante, ¿verdad que no? Pues entonces dejen de alimentar la expectativa de que aquí nos estamos jugando que el señor Rajoy salga, porque no es verdad".

Ahora también el PP esgrime el argumento de que esta moción solo conseguirá fortalecer a Sánchez y allanarle un poco más el camino a la aprobación de los Presupuestos de 2021. Y, con ello, a una legislatura de cuatro años, algo de lo que el propio presidente presumió en su discurso de este miércoles: "Prepárese para una legislatura larga y fructífera", le aconsejó a Casado.

Ni aunque el PP apoyara la moción de censura ésta pasaría de los 140 votos, cuando la mayoría absoluta está en 176. Ni siquiera sumando los 10 de Cs. Lo paradójico es que solo prosperaría si también los independentistas votaran con Vox, que no va a ocurrir. Pero su sola presentación le vale a los de Abascal para volver a su génesis, al mantra que tan buenos resultados les ha dado: el PP es la "derechita cobarde".

Ahora bien. Que la moción de censura vaya a tener una especie de efecto pegamento en torno a Sánchez por parte de sus socios de investidura y que estos vayan a ponerle en bandeja la aprobación de los Presupuestos es mucho decir. Puesto que el escenario nacional está absolutamente contaminado por el catalán, con un ambiente de precampaña y las hostilidades entre Junts per Catalunya y ERC en aumento.

No hubo más que escuchar a Gabriel Rufián advertir al presidente, a propósito de la anulación del tercer grado para varios de los presos del procés: "Si siguen así nos vamos todos al carajo". Sánchez no tiene más posibilidades que ayer de sacar sus cuentas para 2021 después de lo de Vox. Aunque tampoco menos.  

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