19 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Casado hace tabula rasa en el PP de Madrid con fichajes personalísimos

El presidente de los populares ha impuesto su ley en un partido aún con las heridas de la corrupción en carne viva y que ha visto a sus dos últimas presidentas dimitir de forma traumática.



El PP de Madrid es el kilómetro cero del liderazgo interno de Pablo Casado. El partido en el que se criado políticamente, azotado por la corrupción solo tanto como el PP de la Comunidad Valenciana. 

Un partido aún con las heridas de Gürtel y Púnica en carne viva que en estos años ha vivido la dimisión, de forma traumática, de sus dos últimas presidentas: Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes.

Y por eso Casado ha aprovechado las candidaturas al Congreso y al Senado para hacer tabula rasa en el PP de Madrid, por encima de egos, de familias y hasta de veteranía. Como le demandaban sus militantes. 

El presidente de los populares esperó hasta el último día hábil para registrar las listas, este lunes, no por crear suspense, sino porque su confección ha sido un endiablado rompecabezas. Uno con el que ha levantado ampollas y dejado unos cuantos damnificados a su paso. 

Entre ellos el mismísimo secretario general del PP de Madrid, Juan Carlos Vera, que con ocho legislaturas como diputado a sus espaldas ahora es enviado al Senado. 

Ni siquiera allí acabarán Belén Bajo, María Teresa de Lara y Teófilo de Luis, los tres miembros del PP de Madrid, diputados hasta ahora y los tres excluidos. 

Cómo será para que el propio presidente del PP de Madrid y del Senado, Pío García-Escudero, haya tenido muchos problemas para repetir candidatura a la Cámara Alta. Hasta el punto de verse con pie y medio fuera.

 

Para entender la filosofía que Casado ha imprimido a la candidatura que él mismo encabezará hay que centrarse en los 10 primeros puestos, 11 si acaso, porque ése es el número de diputados que el PP aspira a sacar en la circunscripción de Madrid. 

Y en eso que se llaman puestos de salida el primer miembro puramente del PP de Madrid es el alcalde de Boadilla del Monte, Antonio González Terol, secretario de Política Local a nivel nacional. En la candidatura madrileña los políticos del PP de Madrid son la excepción o no la norma.

Para el número dos Casado ha elegido a alguien -Adolfo Suárez Illana- que, hasta que él fue a buscarle para las primarias, llevaba alejado de la primera línea de la política desde 2003 por una mala experiencia en Castilla-La Mancha. 

 

Los números tres y cuatro, Edurne Uriarte y Daniel Lacalle, son, directamente, personas fuera de la política. La número cinco, Ana Beltrán, viene del PP de Navarra. Y la seis, Andrea Levy, del de Cataluña.

En el número ocho asciende posiciones respecto a 2016 José Ignacio Echániz, que estuvo con Casado desde que se convocaron las primarias y de los pocos de aquel equipo que quedaban por premiar. En el número nueve Marimar Blanco, que hace tres años ocupó el 14. Hay otra víctima de ETA en las listas, en este caso en la del Senado, como número tres: María Ángeles Pedraza, expresidenta de la AVT.

En el diez de la candidatura al Congreso figura Francisco Javier Fernández-Lasquetty, jefe de Gabinete de Casado. En el once otra sorpresa, o no tanto: vuelve al Congreso Carlos Aragonés, una persona íntimamente ligada a José María Aznar que también se ha convertido en un consejero aúlico de Casado desde que decidió dar el paso de batirse en primarias. 

El fichaje del torero Miguel Abellán es el más exótico de la lista, y un gran guiño a la tauromaquia, convertida en pleno 2019 en tema de campaña por la irrupción de Vox. 

En el 13 está Pilar Marcos, de lo poco que se salva de 2016, aunque sin puesto de salida. Y en el 14 otro forastero: el abogado José Manuel Maza Muriel, hijo del fiscal general del Estado que falleció en 2017 repentinamente.

Casado ha impuesto su ley en las candidaturas a las Cortes de todas las comunidades, con las salvedades de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, el único barón con los suficientes galones y la veteranía para negarle algo; y Paco Núñez en Castilla-La Mancha, el único barón elegido ya bajo el mandato de Casado. Y, por tanto, bajo su protectorado. Pero en Madrid más que en ningún otro sitio.

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