26 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Todos los caídos de Iglesias: de purga en purga en Podemos hasta quedar solo él

Pablo Iglesias, el gran "superviviente" de Podemos.

Pablo Iglesias, el gran "superviviente" de Podemos.

Iban todos a "asaltar los cielos" pero solamente un reducido y selecto grupo ha llegado a la meta. La masacre de Podemos. Estos son los notables que "no pudieron". O no quisieron.

Son las paradojas del Podemos de Pablo Iglesias. Mientras un escolta abría su vehículo oficial hace unos días para que el flamante vicepresidente entrara en él, uno de los fundadores del partido, Miguel Urbán, apagaba la luz y cerraba otra puerta por fuera, la de los Anticapitalistas.

Urbán, que fue precisamente el ideólogo del nombre de Podemos cuando media docena de profesores universitarios de la Universidad Complutense idearon el salto a la política en el Teatro del Barrio del madrileño Lavapiés, ha dicho adiós este jueves a Iglesias tras hacerlo horas antes dos de sus compañeros de corriente: Teresa Rodríguez, líder de Podemos Andalucía; y José María González Kichi, alcalde de Cádiz.

 

Teresa Rodríguez e Iglesias en el vídeo grabado de su 'divorcio'.

 

Urbán, Rodríguez y Kichi son, valga la expresión, los últimos de Filipinas. Los cadáveres (políticos) póstumos de Pablo Iglesias. Ya no quedan más caídos en el armario. De los cofundadores que iban a asaltar los cielos, ya solamente queda Pablo Iglesias. Ha saltado en soledad -junto a Irene Montero, Pablo Echenique y un reducido grupo de elegidos a dedo- los cielos. Es decir, la casta, la moqueta ministerial y las prebendas de los cargos oficiales.

Los tres dirigentes anticapis cierran en realidad el círculo que abrió primero Juan Carlos Monedero y cuyo último ilustre fue Ínigo Errejón. Entremedio, apellidos de renombre como Bescansa, Alegre, Espinar, Maestre, Sánchez (Tania) e incluso la propia Manuela Carmena.

Monedero fue el primero de esos diez negritos de Podemos. Cuando aparecieron las primeras informaciones sobre sus millonarios ingresos por informes realizados para los gobiernos populistas de Venezuela o Ecuador, el cofundador del partido trató de atrincherarse en su cargo como número tres de la formación. Pero Iglesias le dejó caer y el 30 de abril de 2015 renunció a todos sus cargos con un mensaje revelador: dijo sentirse "engañado y traicionado" por su amigo.

Un año más tarde, en marzo de 2016, el que dio la espantada fue el eurodiputado Carlos Jiménez Villarejo. Iglesias había fichado al exfiscal jefe Anticorrupción para dar lustre a su candidatura al Parlamento Europeo.

Pero, sin duda, el más notable de estos defenestrados negritos fue Íñigo Errejón, número dos de Podemos, secretario político y portavoz en el Congreso. Su osadía fue encabezar una lista alternativa a la de Iglesias. Su derrota acabó con su cese de los dos cargos que ostentaba, el órganico y el público. Y en la creación de Más País, la primera escisión. Que no la última.

 

 

Nada queda de está fotografía de los inicios de Podemos en el Vistalegre I.

 

Visto el cariz de los acontecimientos, otro histórico dio la espantada. Luis Alegre, otro de los cofundadores y uno de los referentes intelectuales más respetados y escuchados del partido, abandonó hablando claro: denunció que el entorno de Iglesias era "una camarilla" y "un grupo de conspiradores" que iban a acabar por dinamitar Podemos.

Y ya cuando el ambiente entre los más veteranos -muchos de ellos antiguos amigos distanciados por las maniobras de ese entorno pablista- era irrespirable, cayó el último referente. Carolina Bescansa trató de revolverse contra Iglesias para salvar el espíritu fundacional. Purgada y humillada, a principios de 2019 abandonó su escaño.

Después llegó la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre. Antes lo habían sido Tania Sánchez, el líder de Podemos en Cataluña, Albano Dante Fachín, o la portavoz en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, otra de las dirigentes de la corriente Anticapitalistas.

Y así, justo cuando Pablo Iglesias y su camarilla ha llegado a lo más alto, el Podemos fundacional lo ha hecho a lo más bajo. Hasta no quedar nadie que haga sombra al líder.

 
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