23 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cadáveres en el Mare Nostrum

El autor hace una reflexión políticamente incorrecta pero cargada de argumentos sobre la política y la propaganda que se despliega a costa de la inmigración a las costas españolas.

 

 

El Ministro de Interior francés ha manifestado que se tiene constancia de conversaciones telefónicas entre las mafias de seres humanos y las ONG´s que operan en el Mediterráneo. Y si lo dice un ministro parece que es más verdad, como si no hubiera sido verdad hasta ahora.

No sabemos cuántos muertos van ya en la crisis migratoria, pero da igual, son miles, los suficientes para hablar de tragedia humanitaria de primera magnitud.

Es lamentable, pero en el mundo en el que nos ha tocado vivir los muertos pueden usarse como munición política y mostrar encima superioridad moral quienes los usan. Así, hay toda una maquinaria político-mediática intentando convencerte de que si metes en la urna en las próximas elecciones una papeleta de determinado color, es porque te levantas por la mañana deseando que cientos de seres humanos perezcan en las aguas a las que los romanos llamaron Mare Nostrum.

Obviamente nadie quiere que muera nadie en ningún sitio, sea cual sea su voto, así que utilizar dichos argumentos en la confrontación diaria nos aleja de buscar las verdaderas causas, y por ende, las verdaderas soluciones.

Vidas humanas

Llegados a este punto, toca analizar el problema desde una perspectiva terrenal donde lo que importe sean las vidas humanas y no el rédito que se pueda sacar de ellas.

¿Es la evitación de muertes lo más importante o lo es que la mentira pueda seguir sosteniendo el discurso progre que les erige como salvadores del mundo mientras alguien toca en un piano de cola blanco el Imagine de Lennon?

Si lo que importa de verdad es salvar vidas entonces yo tengo algunas preguntas con respuesta y otras sin ella:

¿En qué llegan a nuestras costas estos inmigrantes?

En barcos.

Siendo esto así, ¿por qué el gobierno no destina cinco fragatas militares en el norte de África para recoger a todos los que vayan llegando a las costas de Libia de su viaje mortal por el continente negro?

¿Por qué no llega a acuerdos con el resto de países en el mediterráneo para que también pongan fragatas?

Vivimos en el S.XXI rodeados de satélites, los puntos de salida están geolocalizados y el traslado sería en un navío con todas las garantías. Camarote decente, tres comidas al día, aseos y capitán militar dirigiendo la nave.

Cero muertos.

¿Por qué no se hace eso?

La respuesta es sencilla: Todo es mentira.

Traerlos aquí no es hacerles un favor, es engañarles.

Ellos se piensan que nada más llegar van a hacerse socios del Madrid para ver a Zidane en el Bernabéu y lo que se encuentran aquí son campamentos modernos de esclavos con tiendas de campaña de loneta y letrinas compartidas sin que nadie sepa qué hacer con ellos, así que los de siempre: policías, Cruz Roja y Cáritas de la Iglesia Católica acaban dando el do de pecho.

Así que nadie está salvando el mundo desde un barco de Open Arms, en realidad están poniendo el mundo en peligro.

¿Dónde están los del cartel de Welcome Refugees cuando arriban a nuestras costas? No están ni se les espera, ya les han utilizado políticamente, ahora los abandonan a su suerte.

Los concejales del Ayuntamiento de Madrid que colgaron ese cartel deberían estar obligados a ir al CETI de Ceuta a enseñar la pancarta para que los inmigrantes pudieran preguntarles ¿en qué nos vais a ayudar? ¿Nos vais a dar una casa, un trabajo, un sueldo? ¿Qué significa para vosotros entonces dar la bienvenida?

África

Metiendo a unos miles todos los años en Europa no conseguimos nada tampoco a nivel global, en África viven cientos de millones, allí no cambia nada, y aquí sí cambia… a peor.

Les estamos quitando para más inri la mano de obra más fuerte, los capaces de superar el viaje de la muerte, los más necesarios allí para sacar adelante aquella tierra, les estamos robando a los que pueden construir un futuro en África como si de esclavistas de otro siglo se tratara.

Por otro lado la sensación más que real de que la inseguridad aumenta hace crecer también un sentimiento lógico de repulsa al de fuera que perjudica notablemente a los cientos de miles que ya están aquí, entraron por los conductos adecuados y tratan de ganarse la vida… aunque también es cierto que esa sensación no es la misma en las zonas de Pozuelo o La Navata donde viven los líderes políticos de izquierdas que llaman racistas a aquellos que viven en barrios mucho más humildes, un poco diferentes, donde el impacto negativo de la inmigración descontrolada e ilegal es mucho mayor.

Pero cerremos el círculo; ¿alguien se cree que con los millones que ganan las mafias en este negocio no podrían utilizar barcos seguros?, ¿Por qué no lo hacen?

Muy sencillo, un barco en condiciones neutralizado en el mar es tratado como un problema legal, y expulsado inmediatamente de las aguas en las que ha penetrado sin permiso. Sin embargo un barco en mal estado zozobra, por lo que ya no se podrá hacer otra cosa de acuerdo con las leyes marítimas que tratarlo como posible naufragio y proceder a su rescate.

En ese juego peligroso y miserable la mayoría llegan, porque de no ser así nadie pagaría a las mafias por el viaje, pero algunos mueren, muchos… demasiados.

Pero ¿qué hay que hacer para que los barcos en mal estado en su mayoría zozobren pero no se lleguen a hundir?

Fácil. Al poco de abandonar la costa tiene que haber gente que avise a las autoridades de su avistamiento y del peligro de naufragio. Ahí se completa el círculo para que las mafias sigan enriqueciéndose.

Si las ONG´s avisan, la mayoría de los barcos son rescatados y el negocio continua… si la mayoría llega, cada vez intentarán venir más, por lo que cada vez el número de muertos será mayor, el suficiente para dejar claro que los barcos que los trasladan corren el riesgo de naufragio y por lo tanto hay que rescatarlos.

Así que nadie está salvando el mundo desde un barco de Open Arms, en realidad están poniendo el mundo en peligro.

Si importasen de verdad las vidas humanas, si esa fuera la prioridad y no el discurso político, se impondría el modelo que ha evitado este tipo de muertes y que ya existe: El “No Way” australiano.

En Australia, país rodeado también de islas mucho más pobres que la tierra de los canguros estaba sufriendo la llegada de este tipo de inmigración ilegal con sus respectivos muertos, los asumibles por los miserables para que el negocio fluya, hasta que decidió mandar un mensaje nítido:

“No Way”, de ninguna manera entrarás en nuestro país de forma ilegal, y de arribar a nuestra costa serás inmediatamente expulsado a otra isla, en este caso Nueva Guinea con quién Australia llegó a un acuerdo.

El mensaje se escuchó nítido entre los posibles futuros viajeros y el efecto disuasorio evitó muchas muertes; ¿era eso lo prioritario no?, ¿o no?

Empero con esta estrategia los políticos de izquierdas tendrían que reconocer que se equivocaron, y que su equivocación para variar costó vidas, y que los que hasta ahora eran insultados y tachados de insensibles racistas eran los que tenían razón.

Demasiado coste político, no lo harán. Demasiado pedir a una izquierda que vive permanentemente de utilizar toda tragedia humana para sus fines partidistas.

 

 

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