Ana y Cayetana

La propuesta de Casado ha sido incluir a la amiga de Rajoy y a la heredera de Aznar. A la que cae bien a los de centro y a la que encanta a los de derechas

Decía Belén Hoyo, candidata del PP por Valencia en las elecciones del 10N, en el debate de candidatos valencianos, que “el plan de Iván Redondo de repetir elecciones no le va a salir tan redondo porque la tendencia del PSOE es a la baja”. Al que sí le puede salir redondo y ser el gran beneficiado improvisado de esta segunda vuelta es al PP de Pablo Casado, el único partido que, según todas las encuestas, incluido el bochornoso CIS, sube en intención de voto y podría disputarle la presidencia a Pedro Sánchez si calcula muy bien sus movimientos en estos 10 días que quedan.

El debate del próximo lunes será clave, sobre todo para Rivera y Sánchez, los más interesados en movilizar a la parroquia que les votó en abril y que hoy no se ilusiona, se queda en casa o se va a otras opciones, sobre todo en el caso de Ciudadanos. Las encuestas son encuestas, y no me fío de ninguna, pero lo que sí demuestran son tendencias, y el PP es el que tiene una tendencia de recuperación importante, hasta en los sondeos más ‘sanchistas’.

El PP, desde el batacazo de abril, donde la opinión pública nos vendía que Vox iba a pegar un petardazo y al final todo quedó en una bombeta de 24 escaños, inició un camino de ensanchamiento y recuperación de su base electoral que un mes después, en mayo, ya dio sus frutos.

Con los resultados de abril el PP hubiera perdido la alcaldía de Madrid o la presidencia de la Comunidad en favor de Cs o de la izquierda… y al final Ayuso (que no lo tuvo fácil porque se convirtió en el saco de boxeo de los progres) y Martínez Almeida iniciaron la remontada, con esa imagen del PP montando un escenario de manera rápida e improvisada en la calle Génova para celebrar el resultado.

Un partido que aspire a ganar y gobernar debe tener cubierto todos los flancos ideológicos que puede abarcar, y eso es lo que ha hecho inteligentemente Pablo Casado para recuperar el voto y plantarle cara de tú a tú a la maquinaria sanchista que infecta y usa todos los resortes del Estado a su servicio.

Vox, por ejemplo, aspira a conservar a sus fieles, a tener un discurso que va dirigido a un 10-15% de la población, pero no a abarcar todo el espectro del centro y la derecha como debe hacer el PP si de verdad quiere ganar y sumar el voto tras la negativa de Cs al España Suma (veremos si el 10N se arrepienten amargamente los naranjas de haber dado puerta a este pacto).

Conozco mucha gente que recibió con aplausos la apuesta de Casado de dar mayor protagonismo a Ana Pastor y situarla de dos por Madrid. Y otros tantos que despotricaban de la decisión porque veían en ella una vuelta al rajoyismo y al PP ‘blandito’.

Por otro lado, mucha gente admira a Cayetana Álvarez de Toledo, su verbo incisivo y su derecha sin complejos, y aseguran que es de los mejor que tiene el PP, mientras que otros la detestan por precisamente ser demasiado fehaciente.

La grandeza de la estrategia de Casado es precisamente juntar en la propuesta electoral a estas dos mujeres. A la amiga de Rajoy y a la heredera de Aznar. A la que cae bien a los de centro y a la que encanta a los de derechas. A la que por ella los de Cs pueden dar su voto al PP y a la mujer que fascina a los posibles votantes de Vox y puede hacerles que apuesten por el PP.

Te puede gustar Ana y no Cayetana, y votarás PP. O viceversa, que te guste Cayetana pero no Ana, y por ella votes al PP. Y si te gustan las dos, pues reforzado quedas. Donde unos ven críticas a una u otra no ven que el PP debe ser un partido donde quepan todos, los de centro y los más de derechas, para ganar. Lo mejor de Aznar y lo mejor de Rajoy, junto con la apuesta de futuro. De ahí también que Casado también rescatara a Fátima Báñez para esta campaña, aunque no vaya en listas.

El 10N veremos la respuesta, si el PP confirma esa tendencia alcista, y qué pasa con el resto. Si Compromís la ha ‘cagado’ y bien yendo con un Errejón que no despega, si las encuestas vuelven a fallar con Ciudadanos (esta vez rezan por ello), si Vox conserva sus fieles hasta para poder crecer al calor de las calles ardiendo de Barcelona, si Podemos mantiene el punch tras la OPA del PSOE y de Errejón, y si, como decíamos al principio, el plan de Iván Redondo para el PSOE no ha salido tan redondo.

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