26 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Congreso se hace los test masivos que Fernando Simón niega a la población

Fernando Simón y Meritxell Batet

Fernando Simón y Meritxell Batet

La Cámara Baja está comenzando a realizar pruebas de coronavirus a sus empleados a pesar de que el Ministerio de Sanidad siempre ha asegurado que no es partidario de hacerlas masivamente.

El Congreso de los Diputados ya está testando a sus empleados para evitar la reactivación de posibles brotes de coronavirus en la institución. Una medida avalada por algunos colectivos científicos pero que en España se ha rechazado de forma continua. De hecho, el director del Centro de Emergencias y Alertas Sanitarias, Fernando Simón, siempre ha negado su utilidad.

Sin embargo, desde el Congreso de los Diputados se ha optado por comenzar a realizar las pruebas a personas que trabajan más de cara al público en la institución, como los ujieres y los miembros de la Policía Nacional que prestan servicio en el Congreso para tener constancia de que la Cámara es una zona libre de Covid.

Y lo hace precisamente cuando la Cámara reduce al mínimo su actividad, ya que julio y agosto no son meses hábiles a efectos parlamentarios por lo que se reduce al mínimo la posibilidad de trasmisión del virus.

 También se ha fijado como prioritario el colectivo de los trabajadores que han estado operando en la sede parlamentaria desde el inicio de la pandemia. Una vez realizadas las pruebas a estas personas, ya tienen acceso a las mismas el resto de personal que lo solicite por motivos médicos.

Para ello, el Congreso gastará este año 79.500 euros en la realización de test serológicos y pruebas PRC a todo su personal, sin incluir a los diputados, por lo que ha adjudicado un contrato negociado sin publicidad a los laboratorios Synlab Diagnósticos Globales.

Además, lo ha hecho argumentado que los test son necesarios para "paliar la situación de emergencia creada por la pandemia del COVID-19, a fin de evitar su propagación en el Congreso de los Diputados y de garantizar la seguridad sanitaria".

El Ministerio de Sanidad niega su eficacia

Sin embargo, esta decisión contrasta con las opiniones lanzadas desde el Ministerio de Sanidad, cuyo portavoz durante la pandemia, Fernando Simón, ha negado siempre la utilidad de los test para frenar la expansión del virus".

De hecho, hace pocos días y con motivo de la apertura de las fronteras, Simón no se mostró partidario de realizar pruebas a los turistas que viajen a España, reduciendo el control en Barajas a un simple cuestionario y a la toma de temperatura, pese a las solicitudes llevadas a cabo por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que siempre ha insistido en la necesidad de crear un plan especial en el aeropuerto para evitar los casos importados.

Sin embargo, el epidemiólogo aseguró que "el Ministerio no es muy proclive a realizar este tipo de pruebas masivas", al igual que lo hizo el pasado mes de abril, cuando se comenzaron a reabrir las primeras empresas a las que recomendó no testear a sus trabajadores.

"No vamos a proponer pruebas masivas a personas asintomáticas", dijo entonces Simón, ya que "las empresas tienen que entender que es necesario interpretar esas pruebas", además de añadir que "hacer pruebas de este tipo sin tener controlados todos los procesos y parámetros alrededor, no es recomendable, y puede generar situaciones en las que se puedan utilizar recursos sanitarios sin que tenga un sentido real".

Sin embargo, el Congreso ha tomado otra decisión, obviando al mismo Simón,  y ha recurrido a los test masivos para tener la certeza de que sus trabajadores se encuentran en perfecto estado, además de conocer si han pasado ya la enfermedad, con el objetivo de que saber si la Cámara es zona libre de coronavirus y no un nuevo foco ante un posible rebrote.

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