11 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La última fuga con foto demuestra lo que lleva Pablo Iglesias en el ADN: "Burdo"

Pablo Iglesias acumula esquinazos a la prensa en los últimos días.

Pablo Iglesias acumula esquinazos a la prensa en los últimos días.

Antonio Martín Beaumont desvela lo que la facción socialista del Gobierno de Pedro Sánchez reconoce en privado sobre su vicepresidente segundo pero en Podemos se niegan ni a escuchar.

Desde que el incómodo Caso Dina explotó por todo lo alto en los medios de comunicación Pablo Iglesias acumula una sucesión de esquinazos y escapadas a la prensa. Y es que tal como recoge este viernes Antonio Martín Beaumont en su artículo de La Razón, por más que su entorno lo niegue, el asunto le tiene desencajado.

Y entre espantada y espantada, Iglesias optó este jueves por forzar un cierre de filas gubernamental encabezando como vicepresidente segundo la comisión delegada para la Agenda 2030. Hasta nueve ministros había en la foto, de la que Beaumont saca algunas conclusiones.

Por ejemplo, que Iglesias volvió fugarse de los medios sin admitir preguntas "y eso que este Gobierno llegó alardeando de transparencia" y que era su gran oportunidad para ofrecer explicaciones. 

Y es que a juicio del director de ESdiario, "el líder morado creyó hasta ahora que podía hacer y deshacer a su antojo" pero se ha equivocado y "siente en la nuca el aliento del juez Manuel García Castellón".

De hecho, recalca, "esa misma foto con ministros del PSOE y de Podemos venía precedida por el rechazo, primero, de María Jesús Montero a convertirse en su intérprete, y luego por el silencio en su defensa del resto de la parte socialista del Gobierno" ante el ya famoso robo y destrucción de la tarjeta de su antigua asesora y ante las filtraciones de los fiscales del caso a la abogada de Unidas Podemos.

En su opinión "no hace falta ser un lince para sospechar que a Iglesias le ha sentado como un tiro que todos sus compañeros del Consejo de Ministros hayan apostado por mirar para otro lado e instalarse a la espera de acontecimientos" por mucho que insista en presentarse como víctima de Villarejo.

Pero "el secretario general de Podemos no es víctima más que de sí mismo, de esa sensación de barra libre creyéndose inmune, viejo vicio arraigado en tantos políticos que se consideran intocables… hasta que dejan de serlo". 

De hecho, concluye, "torres más altas han caído" y "acostumbrado a irrumpir como caballo en cacharrería, Iglesias se ha convencido de que su sola condición de vicepresidente basta para que la Justicia se acomode a sus modos y costumbres".

Debe de ser que "como le fue tan fácil pasar a cuchillo a sus adversarios de partido, parece dispuesto a caer en la tentación de quitarse de encima al juez García-Castellón hurgando incluso en la instrucción del caso Lezo".

Efectivamente es "demasiado burdo" pero "va en su ADN que los demás acepten sus reglas so pena de romper el tablero" y mientras tanto, la facción socialista del Gobierno de Sánchez reconoce en privado que "se traga sin rechistar la vergüenza del espectáculo". 

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