Participación o abstención

Parece que la sociedad,  los ciudadanos, tengamos la “memoria corta”, o por lo menos con ese criterio se diseñan algunas estrategias



Cuando me dispongo a hacer esta reflexión, se ha hecho pública la sentencia del procés que condena por rebelión a penas de cárcel a los juzgados en dicho procedimiento. Las calles de Barcelona, empiezan a ser un “hervidero de manifestantes”, y hasta se ha llamado a paralizar el aeropuerto del Prat, con lo cual quizás  mis reflexiones de hoy no sirvan para mucho los días posteriores.

A pesar de ello,  creo interesante detenerme a valorar lo que piensan los ciudadanos, lo que opinan de la nueva convocatoria electoral, y, sobre todo, si se sienten parte de ese proceso que en democracia, sirve para dar “la soberanía al pueblo”.  

El bloqueo, la falta de entendimiento y de pactos, es ya demasiado habitual, y la sensación generalizada que comparto es que las estrategias interesadas para obtener mayor rédito de las urnas es lo que mueve a los responsables políticos. A Pedro Sánchez se le ha visto desde el minuto uno.

Parece que la sociedad,  los ciudadanos, tengamos la “memoria corta”, o por lo menos con ese criterio se diseñan algunas estrategias, pero también es cierto, que poco a poco y debido a la frecuencia  de la imposibilidad de los pactos, de la debilidad de las propuestas, de la superficialidad de los encuentros, y de la nula voluntad de entendimiento, nos hace a menudo plantearnos , la importancia de nuestro voto.

Y aún peor, el pensar en los ciento veinte millones de euros ( según previsón), que se gastarán por poner en marcha la maquinaria del día diez.

Máxime cuando, una vez convocadas elecciones, empiezan a ser reales, por lo menos en forma de anuncio de “imposibles” hasta entonces. Como los de la llegada de dinero a la Comunidad, por las carencias en la financiación, “ ahora si hay”, o puntos de acuerdo para el día 11 de noviembre, que hace una semana eran inasumibles  ( véase propuesta de Pedro Sánchez , en cuatro puntos de acuerdo de investidura; o la propuesta de pacto de Albert Rivera, a PSOE Y PP, cuando todavía nos resuenan fuertes sus negativas a intentarlo).

Y, entre tanto,  la realidad, con muchos problemas. En clave valenciana nos resuena muy fuerte el desfalco de más de cuatro millones de euros de la EMT que pretendían llegar hasta once, conocido recientemente, sin que pase nada.  Los recortes sociales, que ya ha decidido el Gobierno Valenciano, y pronto los vamos a notar.

O la falta de ayudas a los agricultores por la gota fría, que todavía no tienen claro cuando, cuánto y cómo van a ser. Junto con las personas del sur de Alicante que siguen sufriendo las consecuencias de la DANA, habiendo quedado todo en ilustres visitas.

Entiendo y comparto el desasosiego de los ciudadanos ante la realidad que estamos viviendo,  y, sobre todo, la duda cierta y real sobre la importancia del voto, una decisión que debía ser una “fiesta de la democracia”, que queda desvirtuada por la decepcionante realidad y las muchas dudas sobre la utilidad de nuestra decisión. A a menudo la abstención suele ser la decisión final, la decepción impera. Y aquí, pues, estará la clave para mí del resultado final.  

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