20 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El gran plató de Abascal

Antes de las Elecciones de mayo, el partido de Abascal disfrutará de tres meses de exposición pública constante gracias a uno de sus temas bandera: el juicio al procés.

 

 

La irresponsable carrera de Pedro Sánchez junto al independentismo va a chocar con el juicio al “procés”. El escenario principal de la política se va a desplazar al Tribunal Supremo, rodeado de cámaras, micrófonos, grabadoras, puntos de directo y sets de televisión.

Tal decorado va a poner en solfa el diálogo de Sánchez con Quim Torra. Y además, por muchos metros de cable ante el Alto Tribunal que haya que sortear, allí estará VOX como acusación particular contra los líderes secesionistas en el banquillo.

Javier Ortega Smith, en nombre de Santiago Abascal, va a protagonizar el “culebrón” judicial de martes a jueves, en sesiones de mañana y tarde, durante tres meses, con la previsión de dictarse sentencia después de las elecciones municipales, autonómicas y europeas de mayo y antes de agosto.

El huracán

La exposición pública de VOX, permanente, aliada con esa enorme fuerza en los medios que tiene hoy saltarse el guión políticamente correcto, tiene visos de escribir una página de sociología sobre lo productivas que son las campañas electorales para un partido que ha irrumpido como un huracán imparable. Sobre todo, mientras el desafío del secesionismo a España esté tan presente.

La presencia de Abascal lo ha cambiado todo. Y, aunque pueda parecer contradictorio, tres partidos a la derecha del PSOE complican esta vez más el futuro a Sánchez y a la izquierda

Unas siglas bien situadas para ser claves en el futuro de ayuntamientos y autonomías. Lo que todavía desquiciará más a los que ahora corren despavoridos alertando del peligro del populismo, aunque no se asustaran cuando Podemos o Bildu sirvieron para echar a Mariano Rajoy del Gobierno o a cerrar el paso al PP alcaldías y presidencias autonómicas.

Abascal y los suyos, con sus muchos enigmas todavía en el zurrón, no parecen encontrarse a disgusto con la proyección que les dan quienes los usan para asustar a sus votantes. Tampoco ante quienes han optado por despreciarlos.

Casado

El PP, sin embargo, ha preferido ver el fenómeno VOX de forma distinta. Deseando, quizá, que ayude a remover la alternativa de centro-derecha. En el caso del cambio en Andalucía ha sido evidente. Es la visión de un partido que, a pesar de la regeneración emprendida por Pablo Casado, estaba condenado en lo inmediato a perder muchos centros de poder.

La presencia de Santiago Abascal lo ha cambiado todo. No cabe duda. Y, aunque pueda parecer contradictorio, tres partidos a la derecha del PSOE complican esta vez más el futuro a Sánchez y a la izquierda.

 

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