22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El año horrible de Ramón

Es la mano derecha de Iglesias en Madrid y eso le confiere un escudo difícil de romper. Ningún otro hubiera sobrevivido a los errores cometidos en tan poco tiempo. Ésta es la historia.

Si Ramón Espinar fuera por una acera y viera una cáscara de plátano en la de enfrente, es probable que cruzara para no dejar pasar la oportunidad de resbalar. Infortunio, torpeza o irresponsabilidad; lo cierto es que el hombre de Pablo Iglesias en Madrid, el elegido en principio para intentar conquistar el Gobierno de la Comunidad de Madrid o el del Ayuntamiento si Íñigo Errejón acaba siendo el rival de Cristina Cifuentes; se ha dado costalazo tras costalazo en un año de calvario al que, sin embargo, ha sobrevivido.

Espinar viene del Ramiro, como Pedro Sánchez y la Reina Letizia. Es un resistente, aunque resbale mucho

La extraña compraventa de un piso de protección en Alcobendas, cuando aún no era cargo público ni político, fue el primer gran golpe recibido por este madridista confeso de manera directa: antes, la implicación de su padre en el uso de las ínclitas 'black card' de Caja Madrid, de la que fue consejero después de una larga carrera en el PSOE, ya le había puesto en el radar de sus rivales políticos y mediáticos.

Eso le dolió, aunque no afectó a su discurso público muy crítico con las andanzas de casi todo en la entidad bancaria. Pero fue aquella operación inmobiliaria la que terminó de situarle en la diana: pasó de denunciante de la especulación a beneficiario de la misma, ofreciendo unas explicaciones confusas que tuvieron todo el respaldo de la cúpula de Podemos.

De aquella operación poco puede decirse cuando ocurrió y Espinar era una chaval desconocido, pero de sus justificaciones, ya como senador y diputado regional, sí se puede decir casi todo: aseguró que vendió por el precio oficial puesto por la Comunidad de Madrid, pero obvió que aún habiendo una tarifa máxima, nada impedía por el precio por el que el se lo compró al promotor de CC.OO, sin ganancias pues.

Y nunca quedó claro, tampoco, por qué le tocó a él una vivienda si no estaba clara su inscripción en la cooperativa ni, en el caso de que sí lo estuviera, por qué no fue a través del preceptivo sorteo sino mediante la elección directa dentro del cupo que el gestor inmobiliario, decían, se guarda para ese tipo de adjudicación. Algo que está expresamente prohibido en el sector.

 

 

El relevo de José Manuel López al frente de Podemos en la Asamblea de Madrid fue el segundo conflicto del antiguo estudiante de Erasmus en Italia. López era valorado en Madrid, había encabezado el cartel y su legitimidad procedía de los votos directos de los ciudadanos; pero Espinar e Iglesias impusieron su mayoría en los órganos de dirección internos para sustituir al portavoz y terminar la conquista del control de Podemos en la región, iniciada con el acceso a la secretaría general del propio Espinar y con la defenestración, para tales funciones, de Rita Maestre y Tania Sánchez Melero.

Es el hombre de Iglesias en Madrid, y eso le otorga un escudo único que, de momento, le da casi todo el poder

Espinar, de nuevo, se sumergió en una contradicción, menos ostentosa que la del pisito, pero igual de difundida: acumulaba tres cargos, dos institucionales y uno orgánico, a pesar de que las normas de Podemos teóricamente lo prohíben. Su fotografía bebiendo coca-cola en el Senado, para acompañar un vistoso plato de albóndigas, tras reclamar el boicot a la bebida azucarada por antonomasia, le transformó definitivamente en el Rey de los memes: su mariscada barata en A Coruña y su cabezadita en pleno debate presupuestario en la Asamblea madrileña, cierran el círculo del 'annus horribilis' de Espinar.

En qué medida todo eso le pueda afectar en su carrera es una incógnita. Iglesias le quería para medirse a Cifuentes, pero ese encargo parece reservado ahora para Errejón, que ya ejerce como tal en las redes sociales, fijándose más que nunca en lo que acontece en la Comunidad de Madrid, donde hay materia para rato.

 

 

Pero en Podemos casi todo depende de muy pocos, por mucho que se apele a los Círculos, y el ecosistema interno y político puede cambiar en los próximos meses. En todo caso habrá que cubir dos importantes misiones: el aspirante a la Puerta del Sol y el sustituto de Manuela Carmena en la candidatura municipal, que también promete curvas por la inestable amalgama de formaciones insertas en 'Ahora Madrid'.

 

Para las dos funciones suena y sonará Espinar, aquel muchacho educado en el Ramiro de Maeztu, como Pedro Sánchez o la Reina Letizia, que se cae de bruces con la misma rapidez con que se levanta o dice frases cargas de demagogina, ese ingrediente artificial que siempre se le vuelve en contra: "Somos los hijos de los obreros que nunca pudisteis matar, los nietos de los que perdieron la Guerra Civil...". Seguramente, el secretario general ya se ha arrepentido de un melodramatismo que siempre vuelve a casa como El Lobo en Navidad. Pero para morderle a él.

 

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