26M. Esperando al autobús

Faltan 15 días para el 26M. La clase política valenciana está en un 'ay'.

En un 'ay', por mucho que el CIS predisponga en la dirección de Pedro Sánchez con datos de antes de que supiéramos para qué iba a servir votar a Vox. En un 'ay', por mucho que los rumores supuestamente basados en trackings desde la izquierda anuncien vuelcos y voto útil en la derecha.

Todo vale para movilizar, claro, a ver si el 26M se consigue el 93% de afluencia a las urnas (88 seguro y 5 probable) que se le ha escapado a Tezanos. Y a ver si alguno por los extremos se cae del tablero al que sólo se entra con un 5%. No pasará. Los dos a la vez no creo. No pasarán ya es otro cantar.

El debate estuvo bien. Explica por qué Joan Ribó, a lo Pedro Sánchez, no quiere (muchos) encuentros múltiples. Fernando Giner, senior pero no tanto, se elevó por encima de sus siglas, que no van mal, y demostró que se lo sabe. Sandra Gómez se puede sentar a fumarse un puro, que ya le llevarán sus siglas adonde le tengan que llevar. María José Catalá está teniendo difícil el Hacendado, construirse su marca blanca. Y María Oliver, pues eso.

Y en función de cómo quede cada uno de los antecitados, más el señor de Vox, pues empezará el baile. Y sabremos si los valses se coordinan en todos los salones, como la UEFA en todos los campos en los partidos de Champions. Pero también descubriremos quién lleva en cada giro al compás de la música, si Compromís o PSOE, si Cs o PP. Un, dos, tres, un, dos, tres … Podemos y Vox harán de carabinas. Uy, perdón.

Bueno, pues nada, habrá que seguir esperando a que pase el autobús. O la ambulancia. Confiemos en que no haya atasco.

 

 

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