27 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Princesa Leonor se enfrenta al momento que más temía su madre, Doña Letizia

Por más que la Reina ha intentado sortearlo, era inevitable, y hay muchos que se alegran de que así sea después de lo que ha venido sucediendo en La Zarzuela en los últimos tiempos.

Viernes, 31 de agosto, y concluyen las vacaciones para muchos españoles... "también para la Primera Familia, que un año más vuelve a dar pábulo a las especulaciones con una escapada secreta quién sabe a dónde convertida ya en tradición regia estival", tal como señala Eduardo Álvarez en su columna de El Mundo.

Duda el autor de que este fuera el verano más indicado para mantener esta costumbre. De hecho, "el asueto más atípico para la Familia Real, por las circunstancias corinnaceas, obligó a un inusual despliegue de gestos en Mallorca empalagosos pero acertados, que bueno es que hubieran tenido continuidad con un viajecito doméstico de nuestros Reyes para disfrutar de la Concha donostiarra, la Giralda sevillana o el marisco coruñés". 

Y sobre todo porque el curso que arranca "se antoja decisivo para quien está llamada a ser futura Reina de esto que aún se llama España. Ha vivido hasta ahora casi tan inocente como una niña cualquiera, sin tener de  cualquiera nada".

Sin embargo, recalca Álvarez, "todo se ha precipitado. Ya el tonto rifirrafe entre Reinas puso a Leonor en el disparadero. Pero sobre todo -esto es lo serio- el devenir político, con el enquistamiento del problema catalán y la campaña orquestada contra la Corona, obligan a que la heredera sufra la metamorfosis y se convierta en mujer; vamos, en Princesa de Asturias. Y de Girona. Y de Viana. Qué puñetera es la Historia. Con lo fácil que se le pondrían las cosas si en vez de estos títulos le adornaran los de Princesa de Málaga o de Toledo", ironiza.

La visita a Covadonga de la heredera el próximo 8 de septiembre se convierte para el autor en "previsible ensayo general para su asistencia a los Premios Princesa de Asturias" y supone el inicio de su andadura institucional.

Sus padres, Don Felipe y Doña Letizia, recuerda, "han intentado retrasar todo lo posible el momento. Pero inevitablemente ha llegado, y bueno es que así sea. Porque la Monarquía es una institución que, por su naturaleza, necesita para su supervivencia afecto ciudadano. Y no se puede desarrollar este sentimiento hacia quien apenas se conoce, caso de las infantitas que han crecido alejadas de todos los focos".

Porque según Álvarez, "Leonor, a diferencia de otros príncipes europeos de su edad, es la heredera invisible, de la que poco se sabe y a la que apenas se ha visto en algunas fiestas de guardar. Y en España nos resultan mucho más familiares los retoños de la realeza nórdica o de los Windsor que la nueva generación borbona. Eso está a punto de cambiar. Y da vértigo. Porque menuda carga tan pesada la de ser Princesa de Girona y Viana".

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