Cómo influirán las elecciones catalanas en la renovación valenciana de PP y Cs

Las elecciones catalanas constituyen un importante hito para los partidos que presiden Inés Arrimadas y Pablo Casado

Las elecciones catalanas constituyen un importante hito para los partidos que presiden Inés Arrimadas y Pablo Casado

Los dos partidos cambiarán a sus dirigentes locales en los próximos meses. El proceso coincidirá con esa cita clave de la que están muy pendientes ambas formaciones

Partido Popular y Ciudadanos afrontan en los próximos meses una tarea compleja, laboriosa y que se alargará en el tiempo: la renovación de sus ejecutivas o comités locales. Lo hacen en un contexto marcado por la pandemia, lo que dificulta los encuentros personales y cualquier tipo de acto, por una situación política convulsa a escala estatal y por un factor extra: las elecciones catalanas.

Estas últimas, previstas para el 14 de febrero del próximo 2021, resultarán un punto de inflexión especialmente sensible para Ciudadanos. Su previsible caída -puede pasar del primer al cuarto o quinto lugar, según los pronósticos de las encuestas actuales- previsiblemente tendrá un efecto dominó entre una militancia valenciana ya desmoralizada y a la baja. Depende de en qué condiciones se produzca puede suponer el inicio de una desbandada o, por el contrario, el comienzo de una resurrección.

Y ese hito va a coincidir en el tiempo con la renovación de las estructuras locales, un proceso que ha despertado cierto malestar porque la dirección nacional de Ciudadanos, tal como informó EsdiarioCV, ha apostado por la agrupación de localidades. De este modo, los militantes de aquellas que no alcancen un censo mínimo de 15 personas serán derivados a otras poblaciones cercanas y se quedarán sin estructura propia. 

 

Tampoco está clara la designación de los coordinadores locales, que en principio serán a propuesta del comité, con el beneplácito de las direcciones provinciales y autonómicas y, siempre, con el visto bueno de la cúpula de Madrid/Barcelona. Todo el proceso se halla centralizado.

Mientras, los nuevos secretarios autonómicos y provinciales, sobre todo los de Organización y Acción Institucional, que, por su rol, tienen más relación con los dirigentes locales y concejales, están moviéndose para tratar de revitalizar a las bases y de agilizar el proceso de relevo.

Todo ello mientras la militancia mira de reojo la cita catalana por el simbolismo que tiene para Ciudadanos, ya que es su cuna y su principal bastión. La cúpula valenciana aguanta la respiración ante esa fecha  clave anotada en naranja en su agenda.

El caso del PP

En el Partido Popular ocurre una situación similar, sobre todo en la provincia de Valencia. Afronta una renovación municipal, ya que algunos de sus presidentes locales ocupan el cargo desde antes  de 2013 sin que desde entonces se haya producido votación o convocatoria congresual alguna para refrendarlos o relevarlos.

Desde entonces, en un partido en el que ser presidente equivale a ocupar el primer puesto en la lista y, si gana, a ejercer de alcalde, ha llovido mucho. Quizás demasiado como para anegar un escenario que ha cambiado.

Algunos, escogidos por entonces como presidentes en una época en el que el PP dirigía las principales alcaldías, ahora son militantes rasos -o ni eso- y están alejados de la actividad de un partido que en la mayoría de los ayuntamientos se sienta en el espacio destinado a la oposición en los hemiciclos locales.

Vicent Mompó, el presidente provincial del Partido Popular en Valencia, se ha propuesto llevar a cabo todas las asambleas locales de renovación de cargos en el próximo semestre. Coincidirá, por tanto, de pleno con las elecciones catalanas, unos comicios en los que el PP suele verse castigado y quedar a la cola de los partidos con representación y que, en cambio, el próximo mes de febrero puede experimentar un notable ascenso. Sobre todo porque parte de un hundimiento casi total en 2017.

Un incremento de votos y escaños, sumado a la mejora continua en los sondeos a escala nacional y a la potenciación de la figura de su presidente, Pablo Casado, puede animar a las bases a participar más en el proceso local y a implicarse a constituir las ejecutivas locales, uno de los objetivos que Mompó explicaba en la entrevista que le realizó recientemente EsdiarioCV.

Del mismo modo, aspira a pescar en caladeros no muy lejanos para completar sus equipos locales. Uno de esos caladeros sería el de Ciudadanos, si se produjera una defección de militantes o concejales tras los comicios en Cataluña.

Por tanto, Ciudadanos y Partido Popular afrontan meses decisivos en la Comunidad Valenciana para reformar sus estructuras locales y prepararlas de cara a las próximas elecciones, las de 2023. Lo hacen con diferentes estados de ánimo y con un hito en el camino, los comicios a la Generalitat de Cataluña, que pueden tener una influencia directa en el proceso valenciano.

Comenta esta noticia
Update CMP