30 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las Vueltas que decidió el Angliru

Alberto Contador, cruzando la meta del Angliru ganando en 2017, un día antes de su retirada.

Alberto Contador, cruzando la meta del Angliru ganando en 2017, un día antes de su retirada.

Este domingo la Vuelta Ciclista a España llega a una de sus cumbres más míticas, el terrorífico Angliru, en el que se han decidido algunas de las ediciones más apasionantes.

Si le preguntases a un buen aficionado al ciclismo cuál es la escena que más recuerda con más cariño del ciclismo moderno se quedaría bloqueado. Son tantas y tan distintos los gustos que resulta muy difícil elegir. Pero seguro que entre ellas se colaría la imagen del Chava Jiménez emergiendo entre la niebla para ganar en la cima del Angliru en 1999, la primera vez que se subió.

L’Angliru, como se le conoce en asturiano, era ya una mito antes de subirse por primera vez, tal era la expectación que generó su inclusión en carrera. Todo fue, por cierto, gracias a un visionario invidente, Miguel Prieto, director de comunicación de la ONCE, quien propuso la cima por carta al entonces director de La Vuelta.

Desde entonces, la montaña asturiana se ha subido 7 veces y en la mitad de ellas ha decidido la Vuelta. ¿Cómo es posible -se preguntarán algunos lectores- si siete es un número impar? Respuesta sencilla: en tres lo hizo, en tres no tuvo trascendencia para la general y en una no queda del todo claro.

Empecemos por el principio. En 1999, cuando el Chava aparece entre la niebla para arrebatarle la victoria a Pavel Tonkov, el Angliru ya había jugado sus cartas. La Vuelta era entonces un mano a mano entre Jan Ulrich y Abraham Olano, que de hecho subieron juntos la cima asturiana. Pero el guipuzcoano se cayó en esta etapa y se hizo una fisura en la sexta costilla. Aunque conservó el amarillo ese día, y durante tres jornadas más, al final se vio forzado a abandonar. A partir de ahí, la Vuelta fue un paseo para Ulrich. 

¿Fue entonces el Angliru el juez de la Vuelta? Parece exagerado decirlo, pero también lo es decir que no tuvo ninguna incidencia. Así que esta vez lo dejamos en media.


Récord de Roberto Heras en el 2000

Cuando sí fue totalmente decisivo fue al año siguiente. Aunque ganó Simoni, Roberto Heras batió entonces el récord de la ascensión (aún vigente) y distanció a más de 3 minutos al segundo en la general. El bejarano subió a la cima en 41 minutos y 55 segundos y sentenció la ronda española con una ascensión formidable. De hecho el segundo tiempo mejor en el que se haya subido nunca esta cima está a más de minuto y medio de esta marca.


También sentenciaron La Vuelta en esta cumbre dos ciclistas más, Alberto Contador en 2008, que se puso allí de amarillo y ya no lo soltó hasta Madrid, y Juanjo Cobo, que en 2011 nos proporcionó uno de los duelos más memorables que se recuerdan junto a Chris Froome. A la postre, el ciclista cántabro fue descalificado por dopaje y el anglo-keniata ganaría allí su primera grande, aunque se enteraría años después.

Hubo sin embargo tres años en los que la ascensión no tuvo mayor trascendencia para la general, o al menos no decidió la Vuelta. En 2002 Roberto Heras volvía a ganar y se vestiría de líder, pero su renta no fue suficiente para distanciar a Aitor González, que le arrebató el liderazgo en la crono del último día.

En 2013 un jovencísimo Kenny Elissonde ganó saliendo de la escapada del día y en 2017, sin trascendencia alguna para la general, Alberto Contador firmó allí otras de las escenas que quedarán para la retina de los aficionados del ciclismo. Catorce veces atacó Alberto Contador en su última participación en La Vuelta Ciclista a España. En trece de ellas no logró irse. Pero en la última sí.


La emoción de Contador un día antes de su retirada

En una de las etapas más emocionantes que se recuerdan en los últimos tiempos, Alberto Contador logró, un día antes de su retirada, vencer en el Angliru. En la cima más mítica de la gran carrera de su país, ante un Wout Poels en plena forma que, los tiempos lo confirman, no regaló ni un segundo al veterano corredor de Pinto.

Aquel día el Angliru no decidió La Vuelta, peor nos regaló una estampa inolvidable y lacrimógena, una especie de final feliz en el más cruel de los deportes.

¿Qué pasará este domingo? ¿Será decisivo en la general? ¿O asistiremos a la gesta de algún corredor valiente y decidido? Pase lo que pase, una cosa está clara. Quien gane allí no lo va a olvidar en la vida.

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