19 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un estudio abochorna a Sánchez e Illa por el drama vivido por los sanitarios

Pedro Sánchez y Salvador Illa

Pedro Sánchez y Salvador Illa

Las cifras que deja la pandemia son desoladoras. No solo por el número de fallecidos, sino porque decenas de miles de enfermeros se han contagiado por las negligecias del Gobierno.

La falta de diligencia del Gobierno a la hora de adquirir material de protección para los sanitarios ha provocado que alrededor de 74.000 enfermeros se han contagiado del Covid-19 y 5.500 han sufrido la enfermedad de forma grave, según ha puesto de manifiesto un estudio realizado por Sondea para el sindicato de Enfermería (Satse), en el que se han encuestado, desde finales de mayo y hasta principios de junio, a 8.218 enfermeras.

Pero además, sólo tres de cada 10 enfermeros ha sido sometido a más de una prueba diagnóstica de la enfermedad y 8 de cada diez han tenido que reutilizar las mascarillas FPP-2 o FPP-3 para atender a los pacientes afectados por el coronavirus.

 

Por ello, consideran desde Satse que "la alta afectación de la enfermedad dentro del colectivo enfermero, la falta de suficiente material y equipos de protección, así como de pruebas diagnósticas de la Covid-19, y las graves consecuencias que su lucha contra la enfermedad ha supuesto nivel personal y familiar son algunas de las principales conclusiones del estudio y que refrendan las sucesivas y reiteradas denuncias que desde la organización sindical se han realizado tanto a nivel nacional como internacional".

Y es que, según el estudio, 9 de cada 10 profesionales de enfermería encuestados han trabajado durante la crisis sanitaria y han tenido contacto con pacientes diagnosticados o sospechosos de coronavirus (91,60%). Asimismo, las pruebas que se les ha realizado han sido PCRs en el 56,22 por ciento de los casos, test rápidos en el 53,70 por ciento de los casos y estudios serológicos en el 46,41 por ciento.

La mayor parte de los enfermeros han tenido que reutilizar material

Respecto a la protección con la que han contado para realizar su trabajo, la cantidad y calidad del material disponible ha sido valorado por los profesionales durante las peores semanas de la pandemia con 3,46 puntos sobre 10, siendo "muy mal" puntuada (de 0 a 4) por 2 de cada 3 enfermeras (67,08%).

Todo ello, debido a que la reutilización de material ha sido una práctica habitual ya que desde el Ministerio de Sanidad no se tuvo la previsión suficiente para su adquisición.

De hecho, el material que más han tenido que reutilizar las enfermeras ha sido la mascarilla FPP-2 o FPP-3 y ha sido así para cerca del 80% de las profesionales (77,30%), mientras que cerca del 60% han reutilizado mascarillas quirúrgicas (61,66%) y más de la mitad batas impermeables (53,59%), mientras que uno de cada cuatro profesionales tuvieron que reutilizar trajes de buzo de los de un solo uso (25,75%).

Por ello, un 27 por ciento de las enfermeras han realizado alguna denuncia, escrito de queja o similar respecto a las circunstancias de seguridad existentes durante las semanas de crisis sanitaria.

Así, con todos los datos encima de la mesa, Satse ha llegado a la conclusión de que no hay duda de que "la falta de previsión y diligencia de las autoridades competentes ha puesto en grave riesgo a la salud y seguridad de las enfermeras, así como la de las personas de su entorno. Todos los problemas, errores y deficiencias constatadas no pueden volver a producirse en caso de nuevos rebrotes de la enfermedad, porque sería una falta de respeto a la dignidad de los ciudadanos y de los profesionales".

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