22 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Más cloacas en Podemos y Pablo Iglesias sigue sin dimitir

Pablo Iglesias

Pablo Iglesias

El vicepresidente segundo debe dejar de serlo tras constatarse, una vez más, el cínico antagonismo entre lo que dice y lo que hace, con consecuencias ya judiciales además de políticas.

 

 

Un juzgado de Madrid investiga la "Caja B" de Podemos, al dar por buena la posibilidad de que el partido se haya financiado con dinero de Irán a través de la productora con la que Pablo Iglesias hizo un programa "político" en la versión europea de la televisión del régimen radical.

Lo dice todo del actual vicepresidente, ya de entrada, que trabaje sin pudor para un Gobierno liberticida, sospechoso de alimentar a grupos fundamentalistas y alejado de los valores europeos de la igualdad, el respeto al individuo y la democracia colectiva. 

Que Iglesias lleve años intentando dar lecciones a todos de casi cualquier cosa y que luego, una vez más, se compruebe el antagonismo entre lo que dice y lo que él mismo hace, retrata al personaje como un vulgar hipócrita que busca siempre el beneficio personal a cualquier precio, mientras estigmatiza a sus rivales y a parte de la sociedad con una caricatura que solo se convierte en realidad cuando va dirigida a él mismo.

 

 

Lo hizo con su famosa apelación a la "casta", un espacio mitológico en el que a su juicio habitaban sus contrincantes políticos y los votantes de éste hasta que él se puso al frente de ese grupo con su opulento nivel de vida. Y lo hace, desde luego, elevando para el resto el listón de exigencia ética y estética mientras él incurre en todos los abusos que decía denunciar.

Desde el "Caso Dilma" hasta su pasado "laboral" cercano a Venezuela o Ecuador, pasando por el clientelismo en Podemos y las purgas de los disidentes; todo en Iglesias es contrario a los discursos que le convirtieron, con la ayuda inestimable de ciertas televisiones, en un político de primera fila.

Con este caso, da un paso más en esa dirección. Que la denuncia haya partido del responsable de los servicios jurídicos de Podemos le da más valor y verosimilitud. Pero acabe como acabe, la radiografía de Iglesias y la perentoria necesidad de que dimita no cambiará: no se puede trabajar para Chávez o para los ayatolás, o intervenir espuriamente el teléfono privado de una mujer, y ser miembro del Gobierno de España.

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