03 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Plan de Sánchez es el Plan de Europa para vacunarse contra el caos económico

Sánchez se suma a Merkel, Macron o Trump y lanza un plan de rescate de las empresas y los trabajadores que en realidad en un plan de salvación de España.

 

 

El Plan de Choque Económico presentado por Pedro Sánchez es a la economía lo que la cuarentena a la pandemia: la única respuesta posible al riesgo cierto de contagio total,  económico o sanitario en cada uno de los casos.

Confinar a la gente en su casa es la única manera de parar al coronavirus, al menos mientras no se encuentren antivíricos y vacunas eficaces, pero tiene unas consecuencias letales para las empresas, grandes, medianas, pequeñas y diminutas. Y por tanto destroza el empleo, tal y como Nadia Calviño admitió hace menos de 48 horas al cifrar en un millón el número de puestos de trabajo en peligro.

Estas medidas se intentaron evitar demorando primero impuestos, con la misma poca pericia que ha presidido la gestión de la crisis desde el Gobierno, presidida por los retrasos y la falta de eficacia preventiva. Pero eso no sirve de nada: si no tienes actividad y solo tienes gastos; cierras la empresa aunque Hacienda te dé un pequeño respiro.

Ahora se ha hecho lo que toda Europa está haciendo: pedirle a las empresas que no cierren, porque ése el asunto central, dándole facilidades para que no se vengan abajo. Es la primera vez que se entiende que no hay trabajo sin empresa; como no hay empresa sin trabajadores. Y se atiende a ambos, a la vez, que es lo suyo.

 

 

A falta de conocer la letra pequeña, que si es muy farragosa y burocrática hará fracasar el plan y excluirá del mismo a muchos de sus beneficiarios potenciales, se dará a los trabajadores más o menos su salario, de una manera u otra, a cambio de que las empresas les recuperen en cuanto puedan.

Y mientras, créditos blandos y exoneraciones fiscales para que sigan asumiendo el riesgo. Que nadie diga que esto es de derechas o de izquierdas: es de sentido común elemental. Aunque salga caro, la factura es mayor con un desplome empresarial total.

Por eso lo ha hecho la conservadora Merkel, con hasta 500.000 millones; el centrista Macron con otro 300.000 y ahora el socialista Sánchez, con 200.000 millones y el respaldo del popular Pablo Casado, que pide la extensión de las medidas al olvidado sector de los autónomos. Hasta Trump baraja ya poner 800.000 millones en los Estados Unidos.

Porque es una respuesta global de Europa para una amenaza que también es global. Ninguno actúa por hacer un favor a nadie: están salvando sus países con el dinero que todos les hemos dado y de un modo u otro pagaremos. Pero bien por todos. Bien por Sánchez y bien por Europa, que responde conjuntamente en algo para variar. Ya era hora.

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