20 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez mintió o hizo mentir a La Moncloa para protegerse de su plagio

Sánchez está definitivamente desautorizado para ostentar la presidencia: a la certeza de que plagió su tesis se le suma la demostración de que usó a La Moncloa para protegerse con mentiras.

 

 

La Moncloa difundió como propia una supuesta prueba de que el presidente Sánchez no había plagiado su tesis doctoral, pero en realidad ni había encargado ni conocía ni aún hoy tiene en su propiedad ese informe que sin embargo trasladó, a bombo y platillo, a la opinión pública y a los medios de comunicación.

Es decir, la presidencia del Gobierno mintió, de manera premeditada y alevosa, para proteger a Pedro Sánchez e intentar evitar la propagación de lo que ya era una sospecha muy sólida y ahora es una certeza: que la tesina con la que logró la habilitación como doctor estaba plagada de copias literales de trabajos ajenos, un bochorno que el propio líder socialista consideró suficiente para dimitir, tal y como él mismo proclamó -nada menos- en el debate de la moción de censura.

Es indecente plagiar una tesis, pero aún más mentir o hacer mentir a La Moncloa para tapar esa vergüenza

Pero si Sánchez copió, algo incuestionable, además mintió o hizo mentir a La Moncloa, cuyos servicios generales difundieron un informe que no le constaba ni había encargado pero presentó como propio.

Es decir, el presidente utilizó recursos públicos de la máxima jerarquía institucional para dar autoridad a un informe que o no existe o solo conoce él y se niega a enseñar: si era algo personal y privado, como se intenta argumentar a posteriori con una falacia, La Moncloa nunca debió actuar como una pantalla y el aludido no tiene una obligación menor de mostrar esa supuesta prueba. Que, aun en el caso de que demostrara que no copió -algo imposible-, ya no disipará la mentira y el montaje.

 

 

La secuencia es gravísima para cualquier político, pero especialmente para uno que justificó su llegada al poder, por la puerta de atrás y gracias al independentismo, en la inaplazable necesidad de regenerar la política, con un listón ético que sólo el representaba y era suficiente para derribar al Gobierno votado por los ciudadanos y negarse a preguntarle de nuevo a éstos en las urnas.

 

La conclusión de la información exclusiva que publica ESdiario es demoledora e incontestable, pues es la propia Secretaría General de La Moncloa quien confiesa que no le consta el estudio antiplagio que pese a todo esparció a los cuatro vientos.

Y si al plagio se le añade la mentira y el uso espurio de recursos públicos, la conclusión es evidente: Sánchez no puede ostentar la presidencia de un Gobierno manchado por incesantes escándalos, entre los cuales el suyo es el más indecente de todos.

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