02 de diciembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las presidenciales americanas de Vox

Donald Trump durante un mitin.

Donald Trump durante un mitin.

Estas elecciones son absolutamente cruciales para el partido de Santiago Abascal. La victoria de Donald Trump se traduciría en una clara legitimación de su discurso.

Mucho se habla de todo lo que se juegan los Estados Unidos en estas elecciones y, sin embargo, casi nada se dice de la repercusión que tendrán sobre los partidos políticos de España. En este caso el gran beneficiado o el gran perjudicado, dependiendo del resultado de dichos comicios, será, sin duda alguna, el partido liderado por Santiago Abascal.

Vox se juega nada más y nada menos que gran parte de su discurso que, siguiendo el argumentario de Donald Trump de los primeros dos años de su mandato, ha basado en una clara apuesta por combatir todo lo que suene a globalismo y centrarse en todo lo que parezca su antítesis.

De ahí viene la Iberosfera, entendida por el partido y su fundación (Disenso) como el conjunto de países hispanohablantes llamados a hacerle frente al comunismo y, por lo tanto, a defender la libertad. La misma Iberosfera que mencionó repetidamente Santiago Abascal cuando subió al atril del Congreso de los Diputados a defender la moción de censura que terminaría por confirmar su arriesgada apuesta.

Con un discurso en el que pudimos intuir a la vez a Soros y a China, el líder de Vox no solo posicionó su partido en el ala “dura” de la oposición, alejándolo de todo atisbo de moderación y, por lo tanto, del Partido Popular que ese mismo día emprendía su viaje hacia el centro, sino que además lo ligó aún más a la propuesta republicana estadounidense. No al globalismo. No al comunismo. Sí a la Iberosfera. Sí a la América de Trump.

 

Estas elecciones, por lo tanto, son absolutamente cruciales para Vox. La victoria de Trump al que tan enérgicamente han apoyado sus líderes, afiliados y votantes se traduciría en una clara legitimación de su discurso. El antiglobalismo saldría reforzado y con él se reforzaría la postura política de la formación de Abascal.

Acto seguido probablemente veríamos uno o varios intentos por parte de Vox de dar el salto de la oposición “dura” a la única oposición posible, tratando de sustituir en ella al Partido Popular.

La derrota de Trump, por el contrario, se traduciría en un duro golpe para Vox: lo dejaría sin su principal punto de referencia. Porque no es lo mismo hacerse el antiglobalista, con el presidente de los EE.UU. de ejemplo, que hacérselo en solitario. Con la consecuente erosión que eso conlleva.

Dicen que la única diferencia entre un genio y un loco es el éxito. En este caso la diferencia entre Vox como la oposición antiglobalista y Vox como un partido conspiranoico será el resultado electoral de hoy. La suerte de la Iberosfera está echada.

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