16 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Pascual Tamburri

    Ruta Norte

    Pascual Tamburri nació en Pamplona y vive Navarra. Es licenciado en Filosofía y Letras, en Ciencias Políticas y en Derecho, doctor en Historia Medieval y profesor de Instituto. Ha investigado y publicado más de dos décadas y sigue creyendo que hay futuro para España y sus campos.

Vencedores, vencidos, navarros y españoles

Vencedores, no del todo, y vencida, pero tampoco

Vencedores, no del todo, y vencida, pero tampoco

Los abertzales se quedan sin voz ni voto en Navarra. Pero el peligro nacionalista es mayor que nunca, gracias a Podemos. UPN-PP salvan las apariencias, pero tiemblan.

Hubo elecciones el domingo 20, por si alguien no lo sabía. Y como detalle, como aún no ha habido secesión alguna, en la Navarra de Uxue Barkos también se celebraron. Con resultados, eso sí, que sorprendieron a todos o casi todos, que disgustaron profundamente a la aún presidenta, que tendrán importantes consecuencias políticas dentro y fuera de la Comunidad Foral y que… han hecho sacar consecuencias equivocadas a bastantes analistas.

Veamos qué hay en Navarra. Escrutado el voto al Congreso, UPN-PP (en coalición) obtiene la victoria en votos, en torno al 28%, y dos escaños, Íñigo Alli y Carlos Salvador (ambos de UPN). Es el objetivo deseado, por el que durante gran parte de la campaña temieron. Vencedores… pero no demasiado.

Mientras el centro UPN-PP se queda donde estaba en 2011, y lo hace conservando escaños pero perdiendo votos -la quinta parte de sus respaldos en 2011, más de 125.000 entonces-, la extrema izquierda revolucionaria de Podemos gana dos inesperados escaños - Ione Belarra y Eduardo Santos - subiendo hasta 80.000 inesperados votos. 20.000 votos aún por debajo, la coalición extremista empata a escaños con el centro.

Los socialistas, que en 2011 fueron segunda fuerza (y que siempre desde 1977 habían sido o primeros o segundos) hoy pierden unos 20.000 votos, son tercera fuerza con sólo unos 55.000 y salvan un solo diputado - Jesús María Fernández -, esencial para seguir importando para la dirección federal socialista.

¿Y los nacionalistas vascos? Por primera vez desde 2000, aunque no por primera vez en absoluto, se quedan casi sin representación parlamentaria en Madrid a cuenta de Navarra. El partido de la presidenta Uxue Barkos, que por los pelos consiguió su escaño en 2011, se queda sólo con 30.000 votos y sin diputado. Geroa Bai, la marca navarra del PNV, pierde 12.000 votos respecto a las generales de 2011 y lo que es más grave baja respecto a las autonómicas de mayo. Koldo Martínez ha fracasado en su meta de "revalidar la posición del escaño en el Congreso", mejorando su 13,% de 2011. Juegan entre dos áreas, porque Es una nota negativa para su acción de gobierno, en esa compleja coalición que tantos enemigos les está creando.

Más notable es aún que los batasunos de EH Bildu tampoco alcanzan ni los 35.000 votos ni la representación, quedándose 15.000 por debajo de los que tuvieron en 2011. Hay quien dice que esto supone una derrota de los proetarras e incluso del abertzalismo en general. Menos votos, ningún escaño. ¿Puede ser tan bueno?

Yendo al Senado, la sorpresa (o no tan sorpresa) es que la coalición Cambio-Aldaketa que fraguaron Geroa, Bildu, IU y Podemos para arrebatar la mayoría a UPN/PP ha quedado sólo segunda, eligiendo sólo a la profesora euskaldunberri Anika Luján y dejando los tres escaños de la mayoría para José Cruz Pérez Lapazarán, Francisco Javier Yanguas y Cristina Sanz. Si sumásemos los votos de los coaligados, resulta que no todos votantes de Geroa, Bildu, IU y Podemos votaron a Aldaketa… donde Podemos no tenía candidatos, curiosamente.

Seamos realistas: la victoria, real y aparente, está en la extrema izquierda de Podemos, con dos inesperados diputados electos. Los partidos abertzales se quedan por debajo del 10% cada uno: ha habido una migración masiva del voto extremista a Podemos, consecuencia lógica de la asunción por los abertzales como herramienta de la estética y los valores extremo-izquierdistas ya durante más de una generación. Los derrotados, morales y reales, son los nacionalistas vascos, pero no desaparecen –porque conservan sus feudos y el poder foral- y han creado una izquierda abierta al independentismo y con una base nacional en Pablo Iglesias.

Aunque no veamos en las fotos a los abertzales, sus ideas avanzan. Vencidos en las urnas, vencen en las instituciones, con su nombre en la Diputación y con el de Podemos en Madrid. No se aleja el proyecto de la anexión de Navarra ni el de la independencia. La Navarra foral y española, amenazada de un modo nuevo, está más en peligro que nunca, ante un horizonte de reformas impreciso.

¿Y qué hay enfrente de ese abismo? La lección es sencilla para el PP y para UPN. Su primer error, apoyado en la prensa burguesa local, ha estado en su ninguneo de Ciudadanos, que pese a todo continúa en progresión y duplica con creces sus resultados de mayo, hasta el entorno de los 25.000 votos. Se queda sin escaño también por su aplastamiento foralisssimo, pero sin esa gente y su postura no habrá españolismo democrático eficaz en Navarra desde ahora. Y por otro lado, UPN-PP al presentarse como centrista y economicista, usar sólo el discurso del miedo pero obviar las viejas promesas de valores y una solidez españolista sin pudores, ha dejado en su casa a la derecha patriota y de valores. En ambos errores, nadie ha demostrado aún que estos UPN y PP, Esparza y Zalba, coloquen España y Navarra por encima de sus propias carreras. Ahora que es posible incluso una repetición de las elecciones, los líderes tendrán que saber qué hacen.

 

Pascual Tamburri

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