San Emeterio salva a Valencia Basket de una estrepitosa caída

San Emeterio y Salvó, dos de los destacados

San Emeterio y Salvó, dos de los destacados

Delteco GBC 66 - Valencia Basket 67. La cuarta derrota consecutiva en competición nacional estuvo a punto de llegar de no ser porque "El Santo" se echó, al final, al conjunto a sus espaldas.

Por diez puntos dominaba el colista - ya casi desahuciado - de la Liga Endesa a una, hasta ese preciso instante, esperpéntica versión de Valencia Basket. Justo la que nos acercaba a otros pasajes dignos del terror - léase Tenerife - dentro de su singladura en esta temporada... o mejor dicho: ésta habría sido una derrota que, desde el punto de vista del bochorno, hubiera superado a cualquiera de las circunstancias vividas con anterioridad. Por lo menos en el presente curso.

Y si se alcanzó ese mismo punto de no retorno fue, una vez más, por la desidia de algunos jugadores. No es la motivación la de exculpar a Jaume Ponsarnau, pero la actitud de hombres como Will y Matt Thomas - 0/8 en tiros de campo entre ambos - hoy en San Sebastián resulta poco menos que intolerable.

El parcial de igualada a 14 puntos con el que concluyó el primer periodo ya hablaba bien a las claras de lo que el choque en la ciudad donostiarra depararía. La clarividencia ofensiva brillaba por su ausencia tanto para los locales, ahogados por su situación clasificatoria, como también para los propios jugadores taronja. Menos justificación para éstos, dada su muy superior calidad en la plantilla, tenía ese predominio de acciones ofensivas espesas y/o poco fluidas. Quizás la fundamentación para ello haya que buscarla en el partido de Eurocup del martes; el realmente importante para muchos de ellos.

No obstante, un juego interior de tan escasa presencia como el local se erigía en propicio para que hombres como Tobey y Labeyrie dominaran la pintura a lo largo de los primeros 20 minutos, posibilitando una renta de cuatro puntos para los valencianos al enfilar los vestuarios (29-33). En ese momento, tan pírricos eran los guarismos del marcador como clara parecía la victoria visitante... a poco que mantuvieran sus constantes defensivas en la segunda mitad.

Pero no, si bien el recién aterrizado Nick Zeisloft se había ya convertido en protagonista al anotar cuatro triples antes del descanso para estrechar el tanteador, ahora eran dos jugadores acostumbrados a lidiar en el fango de las categorías más profundas del baloncesto español como Garrett Nevels y Miquel Salvó los que daban la vuelta, con su anotación y recuperaciones de balón, a un choque que empezaba a pintar de color tenebroso para los taronja.

El máximo apogeo de ese mismo cariz favorable para los locales se revelaría con la canasta fácil de Bobrov que nos colocaba en ese punto de inflexión, el de la máxima ventaja local a cinco minutos de la conclusión del tiempo reglamentario (62-52).

Lo único con lo que que no contaban unos pupilos de Sergio Valdeolmillos brillantes en el esfuerzo pese a sus limitaciones, era con que en Valencia Basket juega un clutch player del calibre de Fernando San Emeterio, el mismo que anotó 9 de los 15 puntos con los que los taronja lograron darle la vuelta a una situación límite, incluida la canasta final con reverso y fadeaway marca de la casa del propio alero cántabro. El anterior triple de Van Rossom el error sobre la bocina de Nevels corroboraban una remontada dramática. Un triunfo más que merecido por algunos, aunque no por todos.

 

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